Esto de leer revistas viejas tiene muchas ventajas. Por ejemplo esta serie de “A Date with Judy” que no conocía; es bastante chorra, viene con minicomics de Henry Boltinoff que en su época tendrían gracia pero lamentablemente se siguieron publicando años y años más tarde. La mentalidad de la época: en la América de posguerra, el macho es tonto y sumiso y la hembra tonta y caprichosa. Aquellos años (1946-1960) deben haber sido los más felices de la nación norteamericana, o al menos de su clase media: es comprensible que después de aquello ansíen participar en otra gran guerra.

Pero bueno, ese no es el tema. Lo que me resultó extraño a la vista fue la disposición de las orejas por parte del dibujante, un tal Graham Place del cual no pude encontrar referencias.

¿No están muy bajas? Pensaba que las orejas estaban más o menos a la altura de los ojos, en la mitad de la cabeza. Veamos otro dibujo (esta vez es el hermano pequeño de Judy, las guías rojas son mías):

El eje de los oídos pasa a la altura de la base de la nariz. En principio es correcto, pero se me sigue haciendo raro. Tal vez sea por el dibujo poco definido…

Aquí va otro de un anuncio. En este caso el eje está entre los ojos y la nariz. Veamos otro más realista:

Puff. En este caso está a media altura del puente nasal. Parece que no se aclaran, y la duda cada vez me corroe más: ¿a qué altura tenemos la nariz, y por qué estos dibujos en particular me parecen inquietantes? Son esas preguntas locas que no te dejan de dar vueltas a la cabeza, como lo de la barba y las sábanas. Así que busqué algo de documentación. Para empezar, los esquemas del maestro Leonardo:

Da Vinci divide la cara en tres secciones iguales: de la coronilla a las cejas, de las cejas a la base de la nariz, y de ahí a la mandíbula. Vemos que la línea del ojo y el puente de la nariz va a parar a 1/3 de la oreja, lo cual es perfecto para las gafas. Pero, como algunos argumentan, los maestros clásicos no eran grandes expertos en anatomía y además tendían a buscar proporciones geométricas absolutas en los cuerpos que no son precisamente un canon inviolable. Cierto que si seccionamos algo en suficientes trozos acaba saliendo la proporción áurea, pero en estos tiempos no vendrá mal contrastarlo con algún esquema más moderno.

De hecho la localización de los oídos está a la altura de media nariz, ya que los huesecillos del oído interno -derivados muy evolucionados de un arco branquial- se alojan en un hueco de la base del cráneo detrás de la mandíbula –que deriva de otro-. Resulta que ese mismo punto es el eje articular del cráneo con la columna vertebral. ¡Ya sabemos que no todo el mundo anda recto! A veces una ligera inclinación hace parecer nuestras entradas más prominentes, la papada más turgente, o en este caso los ojos más arriba o abajo (personalmente tiendo a inclinar la cabeza hacia abajo, lo cual prácticamente alinea los ojos con las orejas). Esto es lo que hace que los dibujantes, a pesar de saber dónde cae cada cosa, tengan sus propias interpretaciones. Eso y la costumbre a la hora de encajar la cabeza.