Fauna marina del Silúrico (imagen ©: Karen Carr)Ayer hablábamos del pene de los placodermos, esos peces acorazados que poblaban los mares hace cuatrocientos millones de años, mucho antes de que la superficie terrestre fuera habitable. La idea habitual es que en esos tiempos los niveles de oxígeno atmosférico eran mucho más bajos que en la actualidad: la playa del período Silúrico debía ser un sitio asqueroso, de roca desnuda con algunas algas y unas plantas raquíticas con aspecto de muérdago. El aire debía ser similar al de la alta montaña y el sol pegaba fuerte en esa atmósfera deprivada de ozono. Salir del agua era inviable para cualquier vertebrado de piel desnuda; seguramente los trilobites y otros artrópodos sí se darían sus paseos por la orilla, descubriendo ese mundo nuevo.

Bajo el agua se estaba mejor: en un clima cálido, con mares someros cubriendo las tierras bajas, aquello sería un paraíso de arrecifes. La escasez de oxígeno en el agua, sin embargo, impedía el desarrollo de organismos de gran tamaño y metabolismo elevado. Así pues, los mayores animales marinos -depredadores- eran los euriptéridos (escorpiones marinos) de hasta 2,5 metros de largo y 180 kilos de peso. Pasarían unos cuantos años antes de que el oxígeno permitiera formas de metabolismo elevado como el pez acorazado Dunkleosteus, de 10 metros de largo, que pobló los mares hace 380 millones de años.

Megamastax amblyodusOtro tipo de peces que cohabitaba con los placodermos (y los viejos ostracodermos sin mandíbula, y los acantodos o tiburones espinosos) eran los sarcopterigios: estos peces de aletas musculosas darían origen con el tiempo a los vertebrados terrestres, pero en aquel momento eran pequeños animales del tamaño máximo de un salmón. Por ello el hallazgo de Entelognathus el año pasado fue revolucionario en más de un aspecto: no sólo se trataba de una especie de transición entre los placodermos y los peces modernos, sino que era claramente un depredador de hace 419 millones de años. Procedía de unas canteras en Yunnan (China) en las que ahora se ha hallado otro pez más grande, que se lleva el título del mayor depredador de su época: Megamastax amblyodus, un sarcopterigio con pinta de anchoa de un metro de largo y una enorme boca bien surtida de dientes, que indica una adaptación muy avanzada a una dieta de alimentos con caparazones. Vivió hace 423 millones de años.

Esto indica que tal vez subestimamos los niveles de oxígeno disuelto en el agua de mar hacia esta época. Es posible que la dinámica de las poblaciones marinas contara con otros factores aparte del oxígeno para limitar su fisiología y tamaño límite. O puede que esa zona marina, en ese período concreto, tuviera un pico de O2 que permitió el desarrollo de especies localizadas, ¿quién sabe?

The largest Silurian vertebrate and its palaeoecological implications, en Nature