Volvemos al maravilloso mundo del transplante de pene, esa rama naciente de la Medicina que ha tenido tantos éxitos como fracasos.

Recordemos al chino (Hospital de Guangzhou, 2006) que aceptó y luego rechazó con horror un pene de diez centímetros porque no se adaptaba psicológicamente a él. Luego está el caso del sudafricano de la tribu Xhosa (Hospital Tygerberg, 2014) que se convirtió en el primer transplantado totalmente operacional al convertirse en padre poco después.

Transplante de peneEn este caso, la operación (realizada en el Hospital Johns Hopkins de Maryland, USA) se realizó sobre un veterano de guerra americano que perdió sus partes bajas a consecuencia de un dispositivo que le explotó en la guerra de Afganistán. La novedad de este caso consistía en la reimplantación del escroto y parte del tejido que rodea al pene. También se conectaron venas, arterias y nervios para dotar al pene de la funcionalidad y sensibilidad necesarias. También se le realizó un transplante de médula ósea del mismo donante del pene, con lo cual se espera reducir las dosis de medicamentos inmunodepresivos necesarios para evitar el rechazo del miembro.

Lo que no se le transplantaron fueron los testículos, por aquello de que luego -en caso de que tuviera un hijo- no se sabría quién es el padre. No es broma, podría haber transferencia genética de las células del donante.

El paciente ya puede andar y se espera que pueda orinar a través de su nuevo miembro esta semana. Las capacidades nerviosas tardarán unos seis meses en recuperarse, tiempo durante el cual el soldado tendrá la curiosa sensación de estar agarrando el pene de otro (lo cual no deja de ser cierto). Esperemos que con el tiempo recupere su funcionamiento total como el caso de Sudáfrica.

Visto en New Scientist

 

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