nazi_battleshipAlgo que fascina al gran público respecto al Tercer Reich es -dejando de lado la barbarie manifiesta de su régimen- el hecho de que esta potencia consiguió tener en jaque al mundo entero durante unos cuantos años con su estrategia, capacidad de organización y tecnología superior. Los villanos inteligentes y poderosos resultan irresistibles y los nazis son los malos perfectos en la imaginería popular. La realidad era mucho más triste y brutal, aunque no menos siniestra: experimentos biológicos pioneros, tecnologías experimentales avanzadísimas en muchos campos, mitologías ancestrales y sectas ocultistas salpican la historia de la Alemania nazi entremezclando fantasía con realidad.

Una de estas historias implica una sociedad secreta -el Vril-; una tecnología exótica basada en máquinas de culturas perdidas; colonias nazis en la Antártida, la Luna y más allá; y aeronaves que podrían haber cambiado el sentido de la historia. Y no todo es tan absurdo como parece…

SmokeyStover

Aunque la costumbre de atribuir capacidades místicas o tecnológicas a los nazis es casi anterior a la guerra, el boom de los platillos surgió a mediados de los ’90 recuperando viejos testimonios de posguerra e historias de aviadores. En la paranoia del final de la guerra, cuando se veían complots nazis y japoneses para dar golpes maestros en USA o Inglaterra, los pilotos empezaron a dar testimonio de unos curiosos objetos que acompañaban a las misiones de bombardeo: esferas metálicas o luminosas dotadas de una extraordinaria maniobrabilidad. Luego se supo que tanto los Aliados como los pilotos del Eje habían avistado estos objetos, que adoptaron el nombre de foo fighters*. Esto forma parte de la prehistoria de los OVNIs, que no asumirían su forma clásica hasta el avistamiento de Kenneth Arnold en 1947 **; en aquel momento, visto que los foo-fighters no eran hostiles, las fuerzas aéreas de ambos bandos dejaron de preocuparse por estas historias. La verdad es que nunca quedó claro qué eran: las explicaciones al uso (rayos en bola, bengalas, reflejos en el cristal de la carlinga) son bastante flojas.

Ya entrados los años cincuenta, empezaron a aparecer testimonios de alemanes que hacían referencia a proyectos secretos realizados bajo el auspicio del III Reich, muchos de ellos referentes a aviones avanzados (también a investigación nuclear, misilística, y otras ramas científicas). Estos avanzados proyectos, junto con los técnicos a su cargo, fueron repartidos después de la guerra entre las potencias del nuevo orden y a medio plazo darían fruto bajo la forma de aviones a reacción, alas volantes, cazas de tipo stealth, y cohetes interplanetarios. Cuando a finales de los sesenta Jacques Bergier metió mano a estos temas y dio forma a lo que se denominó como el Realismo Fantástico y ahora se conoce bajo el nombre de Temas del misterio la suerte estaba echada***. La nueva mitología nazi estaba aquí para quedarse. Veamos de qué va esto con un cierto orden.

Edward Bulwer-Lytton

Este escritor y político inglés del siglo XIX es conocido principalmente por su novela Los Últimos Días de Pompeya, y entre los angloparlantes por la frase “It was a dark and stormy night…” (con la que empieza una de sus novelas) que se considera el arquetipo de oración melodramática y relamida y ha sido parodiada en muchas ocasiones. También es suya la frase “the pen is mightier than the sword” (La pluma es más poderosa que la espada) de la cual nadie se queja. En su época era una especie de Stephen King o Ken Follett, muy popular.

Lytton escribió una novela en 1871The Coming Race (La Raza Futura) en la cual el joven protagonista penetra en las profundidades de la tierra para descubrir una especie de Utopía controlada por los Vril-ya, seres altamente evolucionados que fueron originariamente refugiados de la Atlántida bajo el subsuelo. Los atlantes descubrieron allí el poder del Vril, una fuerza que permea y conecta todo el Universo animado e inanimado, y puede ser controlada mediante una voluntad entrenada y disciplinada. El Vril -descrito luego por Lytton como algo inspirado más en la electricidad que en el mesmerismo- podía curar, modificar o destruir con un poder dependiente del nivel mental y físico del usuario; también otorgaba poderes telepáticos y servía para mover máquinas. Un elemento usado por los neo-atlantes era el Bastón Vril, capaz de canalizar la fuerza, un arma poderosa en manos de un Vril-ya. Oh sí, seguro que George Lucas leyó esto de niño.

Por supuesto, The Coming Race era una novela; pero como pasa con muchas novelas -o películas- populares, algunos acabaron creyendo que hacía veladas referencias a una realidad oculta.

La Sociedad Teosófica

Sello de la Sociedad TeosóficaEn 1875, un grupo de intelectuales de diversos ámbitos entre los que destacaba la ocultista Helena Petrovna Blavatsky fundan la Sociedad Teosófica: una asociación para estudios esotéricos que buscaba un equilibrio entre los conceptos religiosos occidentales y orientales (budismo, hinduísmo, como puede verse en su emblema). Una de sus consignas era “…formar un núcleo de fraternidad universal de la humanidad sin distinción de raza, credo, sexo, casta o color“. Los trabajos de Blavatsky -supuestamente infundidos mediante un proceso de transferencia de conciencia llamado tulku por los Mahatmas o espíritus-guía superiores- hablan de unas “razas-raíz“; una matriz evolutiva a través de la cual va progresando la Humanidad. La segunda raza era llamada Hiperbóreos; la tercera, Lemurios, entre cuyos descendientes estarían los negros y australianos; la cuarta, Atlantes, pervive en los asiáticos e indios americanos; la quinta raza son los Arios. (quedan dos razas-raíz más, la sexta aparecerá en el siglo XXVIII en California mediante procesos eugénicos y la otra, puf, falta mucho para eso).

Antes de tirarle piedras a los teosofistas, tengamos en cuenta que en el siglo XIX todo el mundo era racista. Seguramente los Mahatmas que inspiraron a H.P.B., por muy iluminados que fueran, pertenecían a su tiempo… pero dejaban claro que los Arios no eran un grupo racial concreto sino una especie de arquetipo de los humanos modernos. La Blavatsky también incorporó el Vril y las razas subterráneas a los datos “revelados” vinculándolos con un gobierno oculto que habita el interior de nuestro planeta, que es hueco. Oh caray, estoy adelantando temas de otro artículo que vendrá.

La Sociedad dio muchas vueltas -sobre todo después de la muerte de madame Blavatsky en 1891- y, aunque escindida en distintas ramas (Antroposofía, Neo-Teosofía…)  todavía funciona. Una de esas ramas fue la Ariosofía de Guido Von List, que a principios del siglo XX aplicó los conceptos de ario a lo que él quiso, es decir: al origen ancestral de los germánicos.

La Sociedad Thule

thuleDespués de la Gran Guerra, Alemania era un hervidero de reaccionarios; un país arrasado por las pérdidas del conflicto y sometido a los opresivos términos de la rendición de Versalles, que además buscaba su identidad nacional. Algunos movimientos de este tipo rascaban en la historia antigua, incluso en la mitología, para justificar un concepto “alemán”: por ejemplo el Grupo de Estudio de la Antigüedad Alemana, fundado en 1911 por Walther Nauhaus, un estudiante berlinés que se iría a Munich en 1917, estudiaba el linaje de los Caballeros Teutones. Nauhaus se unió al ocultista Rudolf Von Sebottendorff (de la Orden Germánica Walvater) y acabaron fundando la Thule Gesellschaft para el estudio de la raza aria. Su objetivo principal, justificar la ariosofía de Guido Von List como fuera: que una raza -procedente de Groenlandia o Islandia pero en último término de Hiperbórea, una masa continental hundida asociada también con la Atlántida- era la base de la población alemana y esencialmente superior, en contraposición a las razas semíticas, mongólicas o negras (o cualquier otra, ya puestos).

La Thule pronto se convirtió en un organismo perturbador anticomunista y antisemita, y a través de su periódico (el Münchener Beobachter) se dedicaron a propalar consignas políticas apoyando al DAP (Deutsche Arbeiterpartei, fundado por Anton Drexler, un miembro de Thule) que pronto se convertiría en el NSDAP, el partido Nacional Socialista. Aunque no hay evidencias directas de que Hitler fuera miembro de Thule, es evidente que hubo interacción en muchos aspectos. Lo cierto es que la ideología nazi absorbió casi todo el tema del ocultismo pagano, pero después de ascender al gobierno todas estas sociedades secretas fueron prohibidas.

Emblema de la AhnenerbeClaro que la prohibición pública no significa nada para una sociedad secreta. La fundación en 1935 de la sección Ahnenerbe de las SS (Sociedad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral Alemana) parece haber sido una forma de canalizar u oficializar las actividades de Thule en el Reich. Las famosas expediciones arqueológicas nazis por todo el mundo, la expedición antropológica al Tibet y la búsqueda del Grial en Montserrat, y los experimentos médicos fallidos de los campos de exterminio deben su origen a esta sección. Otra expedición misteriosa fue la de 1938 a la Antártida, promovida por Hermann Göring, donde Alemania reclamó 600.000 km2 de terreno bajo el nombre de “Neu Schwabenland

Obviamente el Ahnenerbe y las SS querrían meterle mano al todopoderoso Vril, capaz de allanar montes y devastar regiones enteras; el ejército que lo controlara sería invencible. ¿Qué más da que saliera de una novela de ciencia-ficción del siglo XIX? También buscaban el Arca de la Alianza y el Grial, y tenían la Lanza de Longinos.

Hasta este punto todo lo dicho es, sorprendentemente, terreno histórico probado. A partir de aquí empiezan las arenas movedizas.

La Sociedad Vril

En 1947 Willy Ley, un antiguo ingeniero de cohetes alemán que llevaba diez años viviendo en USA, escribió un artículo en la revista Astounding Science Fiction: Pseudociencia en Nazilandia, donde describía algunas de las extrañas investigaciones del régimen nazi. Hacía referencia a un grupo, Wahrheitsgesellschaft (Sociedad para la Verdad) más o menos localizado en Berlín, dedicado a investigar sobre el Vril. Trece años más tarde, Jacques Bergier y Louis Pauwels dedicarían parte de su libro El Retorno de los Brujos a la Sociedad Vril, supuestamente una subsección de Thule con contactos con otras sociedades como la Golden Dawn; pero no daban datos más específicos, y recordemos que Bergier era un espía de la Resistencia… experto en desinformación. ¿Hay algo que sustente esta información de posguerra?

Lo único que tenemos es un panfleto editado en 1930 por Otto Wilhelm Barth y escrito por “Johannes Taüfer” (Juan Bautista?): Vril. Die Kosmische Urkraft (Vril: la Fuerza Elemental Cósmica) en el cual se describe un grupo fundado en 1925 para la investigación del Vril autodenominado Reichsarbeitsgemeinschaft (Asociación del Reich, que es algo vago). ¡Pero al menos sabemos que los nazis tramaban algo!

mariaorchich

Por lo que nos cuentan, el centro de la Sociedad Vril (nombre oficial: Alldeutsche Gesellschaft für Metaphysik) era la médium Maria Orsitsch que junto con otras cuatro, se reunieron ya en 1919 en una cabaña cerca de Berchtesgaden  para canalizar y recibir información telepática proveniente de… Aldebarán! Sí, la más brillante de la constelación Tauro, a 65 años-luz. Los documentos, obtenidos mediante escritura automática -es decir estando en trance- aparecían en dos formatos: en una lengua desconocida llamada “templario-germánica” (wow!) y en otro juego de caracteres, que resultó ser sumerio antiguo. Contenían información técnica para la construcción de un aparato volador. Como Maria pertenecía a la Thule, se puso en contacto con los otros y manos a la obra: hacia 1922, mientras Hitler pasaba una temporada en la cárcel, ya había componentes de la máquina siendo montados en diversas fábricas.

En 1924 Maria montó una sesión mediúmnica en casa de Von Sebottendorff, el fundador de Thule mencionado antes, para contactar con un miembro fallecido un año antes, Dietrich Eckart; también estaba Rudolf Hess en esta mesa, y se cuenta que en medio de la sesión una voz diferente a la de Eckart se coló para comunicar que la raza humanoide de Aldebarán (autodenominada los Sumi) que había colonizado la Tierra 500 millones de años atrás apoyaba los conceptos arios, ya que éstos eran sus descendientes directos. Sebottendorff se mostró escéptico, pero por lo visto la idea gustó mucho a los precursores del partido nazi. En esos momentos Hitler estaba otra vez en la cárcel, escribiendo sus cosas; vaya fiesta que se estaba perdiendo!

El Proyecto Haunebu y la Wunderwaffe

EUFOTypenDejaremos a Maria y las otras cuatro brujas nazis de momento, porque los desarrollos de prototipos extraños venían de múltiples fuentes. El concepto de la nave alienígena había arraigado entre las oscuras sociedades del Reich, y los variados rumores cuentan que Hitler envió expediciones en busca de restos arqueológicos en civilizaciones que podrían haber tenido contacto con tecnología avanzada y exótica. Uno de estos puntos era la tribu de los Ugha-Mongulala, custodios de Akakor en las selvas peruanas, donde los dioses habían vivido hace 15.000 años. Por mucha pena que me dé, yo descartaría este dato…

Otras fuentes de información incluían textos antiguos hindúes referentes a aparatos voladores de los dioses o Vimanas. Aquí en el blog hay un artículo dedicado a estos ingenios volantes y dudo mucho que los ingenieros alemanes pudieran deducir mucho sobre los mecanismos de vuelo… a no ser que se trajeran de sus expediciones al Tibet algún manual más técnico.

También están las investigaciones de Viktor Schauberger sobre vórtices y motores de implosión: un prototipo denominado Haunebu -posiblemente abreviatura de Hauneburg-Geräte o Dispositivo Hauneburgo- consistía básicamente en una de sus turbinas orientada hacia abajo con una cabina encima. Su vehículo, pensado para ser fabricado en serie hacia 1943 o 44, planteaba unas optimistas marcas de techo (15.000 metros de altitud en tres minutos)  y vuelo horizontal omnidireccional a Mach 3. Ya metidos en plena guerra, la Luftwaffe necesitaba un avión capaz de volar rápida y silenciosamente: por un lado tenían los desarrollos de ala triangular y turborreacción como el Horten Ho229, y por otro estos prototipos de ala circular (que ciertamente llevaban años en las cabezas de los ingenieros de todo el mundo). De hecho, una de las teorías sostiene que muchos de estos proyectos (Düsenflugkreisel, AS-6) fueron realizados por separado y en secreto, no sólo para obtener más posibles resultados, sino para hacer de pantalla ante los espías sobre otros aviones circulares basados en tecnología menos convencional: los Haunebu de vórtice Schauberger y un proyecto paralelo supervisado por la Vril-Gesellschaft utilizando los documentos de supuesto origen extraterrestre.

Los VRIL

haunebuLas naves circulares de motor extraterrestre preparadas por las brujas de Thule estaban ya listas para cuando Hitler ascendió al poder. (¿He dicho antes que estábamos en arenas movedizas?) En 1934 alzó el vuelo el primer prototipo de Rundflugzeug, el RFZ-1 y a final de ese año el segundo, RFZ-2, de unos cinco metros de diámetro, con capacidad de maniobra y camuflaje óptico (como efecto secundario del sistema impulsor). En agosto de 1939 se probó el RFZ-5, con 25 metros de diámetro. En el invierno de 1942 -con los americanos ya en guerra y al mismo tiempo que empiezan las masacres y experimentos en los campos de concentración- despega la VRIL-1, un caza de combate monoplaza de once metros de diámetro, dos cañones CMK 108 del calibre 300 y dos ametralladoras MG 17. Mientras, la Vril-Gesellschaft intentaba recuperar el contacto sobrenatural con los Sumi, en busca de más información para acelerar el proceso y ganar la guerra. Ya no se trataba de una búsqueda mística, sino de sobrevivir.

Para finales de ese año la VRIL-7 (o Haunebu-II), con o sin ayuda extraterrestre, tenía 31 metros de diámetro y 11 de altura, podía desplazarse a 6.000 km/h dentro de la atmósfera terrestre y tenía capacidad de vuelo espacial.

Dejando un poco de lado el tema sobrenatural, para esas fechas los nazis tenían planeado un bombardero suborbital antipodal basado en el Silvervögel de finales de los ’30, capaz de generar mantas de arena de sílice radiactivo sobre el objetivo: guerra nuclear sucia. El objetivo primario era Nueva York. Valga este inciso para demostrar lo tenue que es la línea entre fantasía y realidad.

La Máquina Andrómeda

Hacia enero de 1944 los desarrollos VRIL habían alcanzado un nivel tal que la Vril-Gesellschaft se permitiría volver a los documentos originales. En efecto, los textos sumerios no planteaban el uso de tecnología Sumi para fabricar aviones de combate, sino naves interdimensionales. Los planos originales habían permitido a los ingenieros del Reich fabricar sistemas antigravitatorios, pero lo que realmente se conseguía con el esquema original era algo que atravesaba dimensiones. La Andromeda-Gerät iba a ser un crucero estelar de cien toneladas, 139 metros de largo y 30 de diámetro en forma de zeppelin con destino final Aldebarán. Pero las pruebas se hicieron con un VRIL-7 controlado por radio, afortunadamente. El objeto recuperado manifestaba un deterioro en el casco similar al desgaste de cientos de años de uso; la experiencia se consideró un fracaso y no hubo oportunidad de repetirla.

Las bases antárticas y extraterrestres

neuschwabenlandLa guerra se acababa. Los Aliados estaban recuperando Europa y África, Japón estaba ocupado en el frente del Pacífico, y los recursos de todo tipo se estaban agotando en Alemania. El final se veía venir desde hacía tiempo y los jerarcas nazis no iban a desaparecer con un tiro y una pastilla de cianuro: hacia 1944 se empezó a montar la red ODESSA, o Die Spinne (La Araña) para evacuar y recolocar a los altos cargos alemanes antes de que las tropas de ocupación entraran al territorio del Reich. Muchos se fueron a Argentina, Brasil y otros países sudamericanos bajo identidades falsas; otros se quedaron en España o Italia. La mayor parte de los científicos pasaron a trabajar para el gobierno americano en el marco de la Operación Paperclip, que se ocupó de la recuperación de documentos y prototipos de todos los laboratorios alemanes, ofreciendo amnistía a aquellos que se pasaran a trabajar a USA (lo mismo ocurrió en Japón, y en las zonas ocupadas por los rusos sin duda se los llevaron a Moscú; aunque una gran mayoría se las arregló para caer en manos americanas). En el último momento, mientras los campos de exterminio eran desmantelados y abandonados, se volaban las gigantescas fábricas de las casas Arado, Junkers y BMW en Schweinfurt y Turingia donde se estaban ensamblando las series Vril y Hannebu y los monstruosos Andromeda-Gerät. Los vehículos que estaban en funcionamiento tuvieron otro destino: transporte de tropas, equipo y mandos a las bases secretas subterráneas en la Amazonia (con sus aliados los Ugha-Mongulala) y en Neu Schwabenland (Antártida). Los cruceros de clase Hannebu-3 y Andromeda partieron hacia las lugares designados en la Luna y Marte, y se supone que al menos una abrió el túnel dimensional de Aldebarán buscando refugio entre los Sumi.

Entre los desaparecidos después de la guerra estaba la médium Maria Orsitsch; lo último que se supo de ella fue un documento interno con fecha 11 de marzo de 1945 a la Vril-Gesellschaft que acababa con estas palabras:

-niemand bleibt hier. (no hay nadie aquí).

Nunca más se supo de las brujas nazis, ni de los miembros de la Sociedad Vril.

Pasada la guerra, las actividades de este ejército oculto volvieron a hacerse evidentes. ¿Es casualidad que las oleadas OVNI modernas ocurrieran a partir de 1947? Además, hay una anécdota relativa a la base antártica: en 1946, una flota americana comandada por el almirante Richard E. Byrd -el pionero explorador polar- se dirigió a la antigua región de Neu Schwabenland con una flota de 13 naves ( tres destructores) 4.700 soldados y una dotación de aviones y helicópteros. La misión, conocida como Operación Highjump, era una prueba de campo para hombres y equipo en condiciones de frío extremo, además de servir para recoger datos geográficos, meteorológicos y estimar las posibilidades de establecer bases permanentes en el continente polar. La flota llegó en diciembre del 46 y en febrero del año siguiente se retiraron, justificando esta partida con el adelantamiento del invierno polar. El comunicado de prensa de Byrd fue así de intrigante:

“El almirante Richard E. Byrd advirtió hoy que Estados Unidos debe adoptar medidas de protección contra la posibilidad de una invasión del país por aviones hostiles procedentes de las regiones polares. El almirante explicó que no estaba tratando de asustar a nadie, pero la cruda realidad es que en caso de una nueva guerra, los Estados Unidos podrían ser atacados por aviones que volasen sobre uno o ambos polos. Esta declaración fue hecha como parte de una recapitulación de su propia experiencia polar, en una entrevista exclusiva con International News Service. Hablando de la expedición recientemente terminada, Byrd dijo que el resultado más importante de sus observaciones y descubrimientos es el potencial efecto que tienen en relación a la seguridad de Estados Unidos. La velocidad fantástica con la que el mundo se está reduciendo -recordó el almirante- es una de las lecciones más importantes aprendidas durante su exploración de la Antártida reciente. Tengo que advertir a mis compatriotas de que ha terminado el tiempo en que pudimos refugiarnos en nuestro aislamiento y contar con la certeza de que las distancias, los océanos y los polos eran una garantía de seguridad.”

Filtrando datos

Bien, todas estas afirmaciones extraordinarias necesitan pruebas extraordinarias; y no las hay. Supongamos que la Sociedad Vril existía, con sus médiums y sus proyectos, y no eran una tapadera para el espionaje aliado. Demos por hecho que los jerarcas nazis con Himmler, Hess, Hitler y Göring a la cabeza estaban tan obsesionados con el ocultismo, lo paranormal y la ciencia marginal como para subvencionar estas cosas: esto es perfectamente posible a la vista de otros canales de investigación, no sólo nazis, sino también de Stalin y posteriormente americanos e ingleses.

Impresiona, eh? Es la parte central de un Ho229 vista por detrás.

Las turbinas de Schauenberg también son creíbles, y un avión de ala circular desarrollado a la par de los reactores de ala triangular Horten no serían imposibles. El tema de la arqueo-tecnología (vimanas y naves extraterrestres del pasado encontradas en América Central) se desmorona en cuanto rascamos un poco el contenido. No hay planos para hacer vimanas ni carros de los dioses en los textos antiguos, sólo descripciones sin valor tecnológico. Si esos planos fueron entregados vía telepática o en ciudades secretas del Tibet y la Amazonia… faltan pruebas para aseverar nada.

Sigamos creyendo. Los Sumi de Aldebarán no son los famosos Annunaki de Nibiru, que vinieron hace 450.000 años a fundar las culturas de Mesopotamia. Ambas teorías son mutuamente excluyentes: según esta información los Sumi llegaron hace 500 millones de años y fundaron las ciudades de Mesopotamia cuyas ruinas vemos ahora con ladrillos de barro (por cierto, barro procedente de la erosión de montañas del terciario, o sea, con menos de 65 millones de años). Lo cierto es que el planteamiento de la medium Orsitsch no sólo es insostenible, sino que demuestra una ignorancia extrema en geografía, geología e historia de Medio Oriente; pero también podremos suponer que esos canales mediúmnicos les mintieron con propósitos desconocidos.

Así pues, estos demonios o aliens transdimensionales se ponen en contacto con los nazis y les ayudan a fabricar una tecnología muy avanzada pero al alcance de los medios de 1930 (es decir, sin usar circuitos integrados o nanopolímeros u ordenadores para calcular ajustes, todos ellos elementos tecnológicos secundarios que se hubieran aplicado a otros fines de guerra si hubieran existido). Una tecnología altamente exótica basada en aleaciones, dibujos místicos y Vril que va por un camino totalmente diferente a la ciencia que conocemos. También puedo digerir eso. Y ¿por qué no ganaron la guerra con semejante poder? Pues se dice que lo obtuvieron demasiado tarde; en 1944-45 las pérdidas eran demasiado grandes y sólo pudieron usar los prototipos acabados para huir, no dejando el más mínimo rastro de esta para-tecnología y sí toda la tecnología estándar que recogió la Operación Paperclip: motores de gasolina, aviones de madera (a falta de aleaciones ligeras de aluminio), fusibles como puños de grandes y lámparas de incandescencia.

Por lo tanto, el único medio para probar estas teorías sería descubrir las bases secretas en la Luna, Marte o la Antártida. Aquí entramos en otro tipo de conspiraciones, la de las ruinas lunares, las caras de Marte y similares que no merece la pena discutir: estamos demasiado lejos para afirmar o negar nada. Pero ¿qué pasa con la enorme base de Neu Schwabenland, capaz de albergar la flota remanente de máquinas sobrenaturales nazis? Toda la zona está más que cartografiada digitalmente con fotos; si hubo alguna estructura que repelió a la flota de Byrd en el 47 debió estar bajo el mar o el hielo. Por cierto,se afirma por ahí que Byrd perdió “gran parte de las tropas”; en realidad hubo un accidente de avión en el 46 en el cual fallecieron tres tripulantes de un equipo de nueve. Aparte, la Operación Highjump no se interesó en explorar la Tierra de la Reina Maud -el ex-territorio alemán- sino que se centraba en la base Little America en la Plataforma del Mar de Ross del otro lado del continente. Otra expedición americana al año siguiente (47-48) tampoco se acercó al territorio. Todas las afirmaciones acerca de misiles nucleares detonados allí, detección de emisiones de pulsos electromagnéticos, y pérdida de aviones y efectivos militares, carece de ningún respaldo verificable oficial o extraoficial.

adamski-ufo

Las fotos, planos y demás parafernalia que pueden verse por Internet (demasiados para catalogarlos aquí) son engañosos: la mayoría corresponden a maquetas comerciales y dioramas, imágenes 3D, películas (sobre todo la que ilustra la cabecera de este artículo, Iron Sky, que se basa en el tema), fotos de OVNIs reales pero fuera de contexto (muchas de los OVNIS de bolas de Adamski/Menger, que parecen haber inspirado el diseño del Hannebu, aunque Adamski decía que sus extraterrestres eran venusinos), fotos de partes de aviones, todo descontextualizado y sin descripción. Si a esto sumamos la cantidad de información falsa, inventada o no comprobada -prácticamente todo lo que he descrito desde el párrafo “La Sociedad Vril”- tenemos un merengue de datos que están ocultando tristemente una realidad quizás menos espectacular, pero fascinante de todos modos.

 

Un estudio de la Operación HighJump más detallado.

La base secreta nazi en la Luna, en Moon Conspiracy, con el detalle anecdótico de muchos sitios que se dejaron colar como auténticos datos de publicidad de la película Iron Sky y aún no los han corregido.

Planos desclasificados del UFO americano de Avro (cancelado porque los resultados prácticos eran bastante malos) en DefenseTech.

* foo es un término sacado de las historietas de Smokey Stover, un bombero que se denominaba a sí mismo “foo fighter” (aunque según el autor, el término lo sacó de una figurita china).

** Arnold vio una formación de nueve objetos en forma de boomerang volando mientras pilotada sobre el monte Rainier, estado de Washington. Declaró que sus movimientos anormales parecían los que hace un plato cuando lo tiras a ras del agua (epostracismo, hacer sapitos le decíamos antes a eso) y el periodista apuntó que parecían platillos. Y todas las razas extraterrestres tuvieron que cambiar el diseño de sus naves a partir de eso.

*** Algún día habrá que hablar sobre Bergier y lo que fue el movimiento de investigaciones paracientíficas de los 60-70. Se le acusa de mentir como un cosaco -aunque en realidad era ruso de Odessa– pero lo cierto es que era un hombre de una cultura impresionante y variada que adoraba tocar los límites del conocimiento. Y además, para meter más paranoia al tema, era espía.

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