Parece que al final han destituido a Zahi Hawass como Ministro de Antigüedades de Egipto. Es lo que tiene estar demasiado apegado a un régimen (dictatorial). Cuando Mubarak “se fue” Hawass, que hacía muy poco había ascendido a Ministro del Gabinete presidencial, también estuvo fuera de Egipto y más adelante se le reubicó en su antiguo puesto hasta ahora, en que oficialmente se le ha destituido reemplazándolo por Abdel-Fattah el-Banna, que es profesor de restauración.
Hawass siempre ha sido una figura polémica, con un poder extraordinario en uno de los países con mayor riqueza arqueológica del mundo. Cuestionado por sus métodos y actitud teatral, también hizo mucho por el patrimonio histórico egipcio.
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Uno de los simpáticos Heterocephalus en su madriguera disfrutando de un snack de melocotón. Incluso parece que lo estuviera agarrando con las manos… oh Dios mío. ¡Evolución!
Vía BoingBoing.
Esta es otra de esas fabulosas noticias rusas que hay que tomarse con un grano de sal. A unos 800 kilómetros de Tunguska, en la Yakutia siberiana, hay otra región en la que se supone que aconteció un evento similar al de 1908. El suceso del Podkammenaya Tunguska está bien documentado y sigue siendo uno de los raros enigmas científicos compartidos tanto por hombres de ciencia estrictos como por los investigadores límite, pero de lo que supuestamente pasó hace ocho siglos en la zona del río Olguidakh sabemos bien poco. El lugar es respetado, si no temido, por los nativos -como ocurre con la Siberia en general, una tierra hostil que más vale tratar con tiento: kanun kotan, la tierra de los dioses malignos- y existe la creencia de que quien se queda demasiado tiempo allí enferma y muere: por ello las tribus nómadas yakutias lo llaman Uliuiu Cherkechekh, el Valle de la Muerte.
Por lo visto este valle -o valles- rodeado de taiga (bosques antiguos de coníferas, cerrados y poco transitados) es una zona pantanosa infestada de mosquitos y con poca caza, lo cual de por sí justifica el nombre y el abandono por parte de los nativos. La leyenda habla de grandes construcciones hemisféricas de metal semienterradas, en las cuales no es juicioso permanecer demasiado tiempo. Estas estructuras, llamadas por los locales olguis (calderos) o kheldyu (casas de hierro), están asociadas a fenómenos extraños y enraizadas con la tradición popular que las atribuye a los demonios Niurgun Bootur y Tong Duurai.
La chinche de agua o barquerito menor Micronecta scholtzi, pariente de las típicas Notonectas que hay en todas las charcas de agua dulce (barquerito, garapito, ángel de agua) se distribuye por toda Europa. Es un insecto de pequeño tamaño, que nada cerca del fondo* con dos patas natatorias mientras forrajea algas y plantas acuáticas. A pesar de ser muy común -o tal vez por eso- se sabe poco de sus hábitos de vida: sabemos que practica la inseminación traumática, y que estridula con su pene (es decir, que lo restriega como el arco de un violín contra su abdomen, como muchos machos de otras especies). El sonido producido por este rozamiento es una llamada de apareamiento que alcanza 99.2 decibelios, comparable al ruido de un tren de carga.
No se hace insoportable debido a que al pasar del agua al aire el sonido se pierde, pero aún puede oírse; mucha gente lo confunde con grillos. No me imagino cómo lo pasaría un submarinista pasando por un enjambre de micronectas en celo, pero poca gente hace buceo en los estanques.
* Esto la diferencia de su prima Notonecta, que nada boca arriba cerca de la superficie, es más grande y depreda larvas de otros insectos, renacuajos y peces pequeños.
Si hay dos sujetos recurrentes en este blog con diferencia, creo que son los penes y las ratas topo desnudas* (Heterocephalus glaber). Lo de los penes es un leit-motiv usado al principio de forma irónica “para atraer visitas” (igual que el texto oculto “sexo SEXO sexo SEXO si por favor gracias” que aparecía oculto en el código fuente de la homepage) pero las ratas topo se lo han ganado a pulso. Son unos bichitos muy curiosos.
Aparte de vivir en colonias como los insectos (con una reina criadora y un montón de obreros, a esto se le llama eusocialismo o socialismo verdadero para diferenciarlo de otros) tienen otros atributos inusuales e interesantes: no padecen cáncer, soportan muy bien el dolor provocado por químicos, viven unos treinta años de media (otros roedores viven 3-4 años como promedio), aguantan bien altas temperaturas y atmósferas con poco oxígeno, y tienen una senescencia casi nula (no hay deterioro orgánico apreciable con la edad. Esto le pasa a las tortugas también, pero no es nada común en mamíferos). ¿Quién no querría incorporar algunos de estos superpoderes de rata topo desnuda a sí mismo? Por otra parte harían malísimas mascotas: su metabolismo está acelerado, son frioleros y toleran mal la luz y su apego jerárquico fuera de la colonia está sin demostrar. Seguramente se pasarían el día en los bolsillos de su dueño atiborrándose con una dieta hipercalórica a base de comida mexicana (¿he comentado que eran inmunes a la capsaicina de los chiles?).
Estos días un equipo compuesto por científicos de la Universidad de Liverpool y el Centro de Análisis del Genoma en Norwich han estado ocupados en decodificar el genoma de H. glaber, poniéndolo a disposición de la comunidad científica. Según el doctor João Pedro Magalhães, que lidera el equipo, el análisis de los códigos que controlan la reparación del ADN y el reciclado de proteínas podría -comparándolos con otros genomas- dar una pista de posibles soluciones contra el cáncer, y ¿por qué no? contra una enfermedad mucho más terrible: la vejez. Esta información pasará a formar parte del catálogo de especies longevas, una investigación que ya contiene 4.000 registros.
Noticia en EurekAlert.
http://www.naked-mole-rat.org/
* No confundir con las ratas topo vulgares, peludas (familia Spalacidae y afines)
Foto: Rufus © Disney
Otro descubrimiento de algo que siempre ha estado ahí: No inventamos el tornillo.
Es decir, no el tornillo como pieza de sujeción, sino la forma helicoidal que permite deslizarse una pieza dentro y fuera de otra. Cierto que algunos animales fabrican orificios con forma helicoidal, pero en este caso estamos hablando de un gorgojo (Curculionoidea) de Papúa cuyas patas están articuladas no de la forma habitual que imaginamos -la articulación coxofemoral que nos permite describir un movimiento más o menos en forma de cono con las piernas- sino que se unen al cuerpo con una pieza que recuerda mucho a un tornillo. Y el descubrimiento (gracias al Instituto de Radiación Sincrotron del Instituto de Tecnología Karlsruhe y el Museo Estatal de Historia Natural de la misma ciudad alemana) se publicó hace tres días.
La articulación de Trigonopterus no es la más versátil en cuanto a amplitud de movimientos, pero sí es mucho más robusta: permite aplicar más fuerza y es menos propensa a dislocarse, lo cual es una ventaja en su hábitat.
Todavía nos queda la rueda. Ninguna forma biológica utiliza ruedas para desplazarse (que sepamos) (de momento).
Visto en Physorg.










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