Mike Anderson tiene en su blog una foto que hizo en el Museo Nacional de Ciencia e Historia Nuclear de Albuquerque (New Mexico). Son dos bombas atómicas que provocaron el incidente de Palomares de 1966, cuando un accidente entre un B-52 y un avión cisterna provocó la caída (aparte de los dos aviones y parte de la infortunada tripulación) de cinco artefactos nucleares Mk28 de 1.5 megatones cada uno en el mayor incidente Broken Arrow de la historia.

Bueno, pues estas dos son las que quedaron enteras: una cayó cerca de la desembocadura del río Almanzora (en tierra) y la otra en el mar, lo que hizo difícil su rescate (tardaron casi tres meses). Las otras explotaron, sólo con el explosivo químico -la carga nuclear está protegida contra detonaciones accidentales por un dispositivo especial. Pero los componentes radiactivos se dispersaron por toda la zona. Tras muchos procedimientos de descontaminación y limpieza en el cual 1.400 toneladas de tierra se enviaron a los USA para su tratamiento, Palomares sigue siendo el lugar más radiactivo de España.

Un momento, dos y dos hacen cuatro. ¿Dónde está la quinta bomba?
Nunca existió, realmente. La versión oficial cuenta cuatro artefactos. Sólo observaciones de contaminación por plutonio en la vida marina da pie a las teorías que comentan que sigue bajo el agua: al no poder recuperarse, se creyó mejor ocultar su existencia por si a alguien** se le ocurría pasar por allí .

*un accidente relacionado con armamento nuclear, pero que no implica el desencadenamiento de una guerra nuclear.
**Los Rusos.