De visita al museo del Hospital de la Santa Cruz en Toledo me encontré con este mosaico romano bien conservado, que en su parte central tiene un motivo de peces. Fijaos con atención (click en la foto para agrandar) en el que aparece a las 11, justo encima de la gamba (NO MIREIS EL CANGREJO DE ALIEN) :

mosaico

 

¿Qué pescado es ése? Pues para mí, un antiárquido muy conocido y común, el Bothriolepis. El problema es que los romanos no debieron conocerlo, porque este pez devónico se extinguió hace 360 millones de años. Hay que ver los juegos que hace la mente, eh?

Bothriolepis

 

La cola asimétrica, las amplias aletas delanteras, los “ojos”… ¿A qué no podéis dejar de verlo ahora? Pero, no. No creo que los romanos pescaran de esto, ni que -en caso de ver un fósil- lo identificaran como un pez. Más probablemente el dibujo represente un Torpedo ocellata, común en el Mediterráneo y bien conocido por romanos y griegos. Aunque el torpedo no tiene aletas y su cola es claramente simétrica y lobulada…

En fin. Un análisis del blindaje de algunos de esos peces primitivos (Placodermi) acaba de llegar a la conclusión de que fueron los primeros vertebrados en tener abdominales! Los peces comunes tienen los músculos distribuidos en bandas a lo largo del cuerpo (véase un filete de cualquier pescado) pero estos tenían unas bandas musculares nuevas, transversales, en el abdomen, que debieron servir en origen para sustentar el caparazón al nadar el animal. Al salir los vertebrados a tierra, servirían para sustentar los órganos ventrales en su sitio (de hecho siempre se creyó que los abdominales eran una creación de los tetrápodos de tierra firme) y millones de años después, servirían como reclamo sexual en algunos primates.

Fossil Musculature of the Most Primitive Jawed Vertebrates, en Science.