5th_image_03Hace tiempo que las agencias espaciales tienen clara una cosa: la conquista viable del Sistema Solar requiere poder conseguir fuentes de aire, agua y energía. Se han estudiado infinidad de posibilidades; de hecho, es más fácil encontrar estas cosas fuera de la Tierra que aquí. Pero hay que ir a buscarlas y procesarlas -minas de gas en Júpiter, generadores eléctricos en el terminator de Mercurio, agua en casi todas partes. El agua que recientemente se ha descubierto en la Luna puede ser un empujoncito para las primeras colonias; pero, ¿y aire?

En los mundos sin atmósfera, el oxígeno se almacena (aparte de en el óxido de dihidrógeno congelado) en óxidos metálicos y dióxido de sílice. Son compuestos muy comunes, y hay procedimientos electrolíticos para extraer el preciado gas: se inventaron en el 2000 como una forma de obtener metales puros, el oxígeno era un subproducto residual.

Pero ¿funcionarían las cribas terrestes en un entorno de baja gravedad?Pues las pruebas en microgravedad llevadas a cabo en el Vomit Comet han sido positivas: según la NASA, la tecnología que permite descomponer óxidos metálicos para extraer el oxígeno funcionarían igual de bien en la Luna que en la Tierra… o Marte, que está bastante oxidado. Imagino enormes procesadores atmosféricos terraformando Marte lentamente, mientras por el otro lado sale el hierro y el sílice necesario para construir todo lo que vendrá después.

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