La idea es ingeniosa, ecológica y bonita: seguramente no se hará en estos tiempos. Es el Physalia, un bote fluvial diseñado para bogar con un consumo de energía cero (está cubierto de paneles solares y debajo lleva turbinas que aprovechan la corriente del río) filtrando a su paso el agua contaminada por un sistema mixto químico y biológico -este último además sirve como hermoso jardín flotante.

El proyecto, de Vincent Callebaut Architectures, contempla la construcción de una estructura metálica de ochenta metros de largo, así que supongo que sólo vale para ríos de verdad como el Danubio, el Támesis o el Sena, incluso el Segura, todos ellos bastante contaminados por cierto. Estos proyectos suenan demasiado utópicos para el salvaje siglo XXI, pero ¿quién hubiera imaginado tejados industriales cubiertos de hierba y cristaleras de edificios tintadas para que no choquen y se maten los pájaros hace veinte años? Quién sabe.

Leído en Flux Architecture.

Comparte!