Siempre he puesto en la cabecera de este blog “basado en hechos reales” y es curioso ver hasta qué punto las cosas más absurdas que aparecen aquí, sobre todo las anécdotas que cuento, son ciertas. La realidad es extraña per se, sin necesidad de buscar fenómenos paranormales. ¿Qué es lo más raro de esta historia? El sueño, y las implicaciones metafísicas que hay detrás? Que lleve un traje? Los 35º de una noche de octubre? Que el borde de la Galaxia sea visible a pocos kilómetros de un entorno urbano iluminado? Ah! Pero es todo cierto.

El repertorio ochentero de la fiesta era muy completo, al principio era pop español pero se ve que luego se volvió internacional. La canción de Cyndi Lauper, Girls Just Want To Have Fun (escuchadla para una completa experiencia multimedia, como decían antes),  apenas me sonaba de la época de Los Cazafantasmas y Thriller, pero no tiene ninguna connotación emocional. Sí me vinieron a la mente un tropel de cosas de la época: vídeos musicales, fanzines, hombreras, niñas con sombreritos y pelos cardados, el Equipo A, el final definitivo de Star Wars, los Goonies… pero aún no sé cuál era el recuerdo falso.

¿Nunca os ha pasado soñar una secuela? Es decir, que sea la continuación de un sueño muy anterior. O que el sueño contenga en sí mismo los recuerdos de esa “parte” anterior. Bueno, en este caso el recuerdo onírico era algo de la vida real. Ahora escoged un recuerdo muy importante de vuestra vida e imaginaos que os dicen que fue sólo un sueño: los hechos, la gente implicada, todo falso.

En todo caso, antes que despuntara el alba ya se había disipado todo: el recuerdo, la pena, y el alcohol en sangre. Me costó bastante rato redescubrir gracias a SoundHound e Internet qué canción era esa. Que todavía escucho con un leve nudo en la garganta…

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