Antes……después

Hace unos días aparecía una anécdota que te hace pensar sobre los límites de la ética y la estética, o si realmente debería haber tales límites. Wade Lauben -editor del Sydney Morning Herald de Australia-  publica en su blog el caso de la foto que les vendió la agencia de noticias Reuters mostrando los penachos de ceniza del volcán Eyjafückall (se escribe así?) en Islandia. La foto era muy bonita para ilustrar la noticia sobre este fenómeno, pero se veía demasiado irreal. Lauben contactó con la central de Reuters, como seguramente hicieron otros periódicos a lo ancho del mundo, y a su vez Reuters hizo sus pesquisas con su proveedor, que resultó ser un granjero islandés el cual había echado la foto. Total, que la foto original había sido modificada/corregida digitalmente antes de pasarla a la agencia: como éstos tienen una norma estricta respecto al nivel de manipulación de fotos de prensa, decidieron eliminarla y en cambio proveer la versión no manipulada.La post-producción fotográfica es -y siempre ha sido- un trabajo tan necesario que hablar de limitaciones en este sentido es muy delicado. Y no sólo en el campo digital: alguien sugiere que si hace cuarenta años se hubiera enviado esta foto en blanco y negro con un filtro rojo -que dramatiza los contrastes de las nubes- nadie hubiera renegado de ella.

Por otro lado estamos hablando de fotos documentales, y esto da pie a debate: entonces en una foto de guerra, ¿ponemos más fuego de artillería para que se venda mejor? ¿multiplicamos los espectadores de un partido de fútbol o un mitin, agregamos alguna imagen 3D, agrandamos la Luna para mejorar el concepto que queremos transmitir? En el caso del Eyjafjallajokull el retoque se pasa un poquito, pero no deja de ser una corrección para adecuar la vista de la cámara a lo que veía el ojo en aquel momento. Y ya sabemos que no hay imagen más manipulada que la que el cerebro fabrica a partir de la señal que mandan los ojos.

En cuanto al campo de la fotografía no-documental, menos sometida por cánones éticos a mostrar la realidad tal cual, aquí no hay límites. Sin embargo algunos efectos se ponen de moda y, usados hasta el agotamiento, se vuelven infames. Ahora mismo es el HDR (High Dynamic Range) el que está de moda, como en su tiempo lo fueron los filtros de estrella, los flou, o los zooms en las películas de los ’70s. Pero aquí, amigo… aquí todo vale!

El apunte en el blog de Lauben (de donde provienen también las fotos)