Un hallazgo en los sótanos del castillo Lengberg (Tirol oriental, Austria) indica que algunas cosas son más viejas de lo que creemos. La cripta, o más bien, el espacio bajo el entarimado de madera, estaba lleno de basura de todo tipo; como la humedad  ambiental era muy baja, casi todo (trapos, zapatos viejos, madera) se conservó relativamente bien. Entre otras cosas había algunos ejemplares de (calzoncillos?) y sujetadores de lino de aspecto bastante moderno, fechados entre el siglo XIV y XV.

De la antiguedad clásica conocemos bastante bien qué llevaban bajo la ropa: el taparrabos era una prenda universal entre las culturas indoeuropeas, mesoamericanas, egipcia, romana y otras*. Entre los griegos, aparentemente, sólo los esclavos llevaban esta prenda: hombres y mujeres libres iban desnudos bajo la capa o túnica. Pero más adelante la cuestión se torna oscura: en la Alta Edad Media se combinan las influencias culturales romanas con las locales y las de los pueblos invasores, y se impone la brakka gala que es básicamente un pantalón largo ajustado. Esta prenda va variando hasta convertirse en la braga actual, que no es exactamente lo que llevaban los fieros guerreros galos.

La ropa iría cambiando y la mujer pasó a llevar unas camisolas o túnicas largas sin nada debajo, sobre las que se iban acoplando capas de jubones, chaquetas, etc. según necesidad, mientras que el hombre portaba una especie de tanga de hilo -el hilo iba en la cintura- y unos tubos de tela que enfundaban las piernas del tobillo al muslo, donde se sostenían atados a la cintura. Por encima de eso, camisa y demás complementos. Curiosamente, esta prenda era exclusiva del hombre, y estaba mal visto que la mujer llevara semejante artilugio, sólo usado en “esos días” para mantener en su sitio unos paños higiénicos. Por comodidad, las mujeres se comprimían el pecho con tiras de tela al estilo del strophium romano. Los corsés y ropajes más elaborados,así como una especie de slips para señora, aparecen a mediados del XVII. La ropa interior moderna (sujetadores de copa, bragas femeninas) no se inventaría hasta el siglo XVIII o XIX.

Los nuevos hallazgos, sin embargo, muestran una ropa sorprendentemente moderna para el 1300 y pico, que confirman lo dicho por algunas fuentes medievales. Henri de Mondeville -cirujano de Felipe el Hermoso de Francia y su sucesor, Luis X- escribió en su Cyrurgia en 1312-20: “Algunas mujeres … insertan dos bolsas en sus vestidos, bien ajustados a los senos, y los meten [ los senos] en [las] bolsas todas las mañanas, ajustándolas cuando es posible con una banda a juego “. Dos de los restos de Lengberg corresponden a esta descripción y son camisetas cortas, que dejan la barriga fuera,  con bolsas cosidas para colocar los pechos. 

Pero el tercer tipo de sujetador -descrito en algunas crónicas como tuttenseck– es prácticamente igual a los que se empezaron a usar en el siglo XX: dos copas de tela sustentadas con bretelles que se unen por detrás, con decoración de encaje. E incluso hay otro modelo más, similar a los de nuestras abuelas, en los que la pieza de tela a la que van unidas las copas es más ancha y rodea la caja torácica uniéndose por detrás con ganchos o botones. En resumen, unos auténticos OOPArts del vestido: si en lugar de calzoncillos se tratara de tecnología de transporte o cirugía, seguramente la noticia habría resonado mucho más!

Medieval lingerie, en BBC History.
Visto en BoingBoing.

*Si la presencia de monumentos de forma piramidal en distintas culturas separadas por grandes distancias y épocas es la prueba de una Civilización Madre o de maestros extraterrestres, entonces sin duda el omnipresente trapo-pasado-por-la-entrepierna es una prueba aún más contundente. Atlantes en taparrabos! Tangas EN EL ESPACIO!

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