En estos tiempos de cyborgs, implantes y realidad aumentada, hay gente que ya se ha operado para ponerse una memoria USB en el dedo, o una antenita para percibir campos electromagnéticos; está previsto que en poco tiempo el Internet de las cosas se conectará a prótesis y sistemas sensoriales periféricos para que nuestra experiencia del mundo tenga nuevas capas, más ricas y complejas.

Muy fascinante e intelectual todo. Pero como siempre pasa, esto hay que aplicarlo al sexo: es el motor de la sociedad, mal que le pese a algunos. Todavía no hemos trascendido la mayor parte de nuestros fundamentos biológicos, y de momento seguimos buscando el gustirrinín en una cosa tan elemental como es esa recompensa que nos pusieron por gastar energía y tiempo en reproducirnos, aunque hagamos trampa.

Ya hace algún tiempo que hay juguetes sexuales que funcionan como un complemento, por ejemplo anillos con relieves rugosos para el pene. Más raro es el caso de la gente que se implanta perlas de acero o silicona bajo la piel (ojo, enlace NSFW) para obtener otras texturas sensibles; pero esto es una costumbre antigua, que se puede rastrear hasta los yakuza japoneses y ciertas tribus filipinas. E sexo aumentado, pero tiene más de piercing que de ciberimplante.

En el caso que nos ocupa hoy, el taiwanés Ku Kuang-Yi, un dentista de Taipei, ha creado un complemento de silicona para aumentar el estímulo al realizar una fellatio: mediante una placa en relieve que se ajusta al paladar, una serie de bulbos y láminas producen mediante su roce mejores sensaciones. La fase avanzada de este proyecto consistiría en el moldeado -en tejido vivo cultivado- y la implantación quirúrgica definitiva de estos relieves bajo la mucosa del paladar.

Hay que aclarar que los proyectos de Ku son más provocativos que prácticos: su trabajo está orientado a instalaciones artísticas en la Academia de Diseño de Eindhoven (Holanda). Son planteamientos de interacción entre arte y ciencia -en su caso y por formación, odontología- que cuestionan las fronteras del género, cuerpo físico y la sexualidad. Después de llevarse un premio por el “Fellatio Modification Project” en 2015, ha extendido su producción a un complemento para cunnilingus (igualmente en dos formatos, extensión de silicona o implante quirúrgico), un parque temático sexual para delfines, un sistema de ligue para mascotas (con motel por horas y app incorporada) y más cosas. Todo ello inquietantemente posible.

Visto en New Scientist.