Christopher LeeEstas navidades ya no habrá villancicos heavy metal: Chris Lee murió el 7 de junio en Londres tras entrar por problemas cardiorrespiratorios, nada raro teniendo en cuenta sus 93 años.

Aunque lo primero que viene a la mente son algunos de los papeles que interpretó en el cine -casi siempre villanos: Scaramanga, Sauron, Dooku, Frankenstein (el monstruo), la Momia, Drácula– Lee era un personaje en sí mismo. Actor, músico, escritor, interesado en el ocultismo, piloto de combate de la RAF, políglota y con amistades que dan envidia a cualquier friki del cine (desde Peter Cushing a Johnny Deep, pasando por Ian Fleming, J.R.R. Tolkien, George Lucas, Tim Burton…). Una carrera interesante, aunque con altibajos, ya que estuvo durante años encasillado en su cliché de “malo de películas de terror cutres”; tras seguir los pasos de Cushing y Vincent Price y emigrar a los Estados Unidos, pudo ir alternando papeles más tradicionales aunque en el fondo lo suyo era el cine fantástico, como demuestran la mayoría de las cerca de trescientas películas en las que participó.

Buen camino, Chris. Y, si puede ser, vuelve de vez en cuando.

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