En poco tiempo se han estrenado varias películas acerca de invasiones alienígenas. Habrá quien quiera ver en esto un velado intento de prepararnos para una inminente invasión real; o también puede ser -cabe la posibilidad remota- que al igual que la oleada de películas de zombies y vampiros gay, se trate de otra muestra más de la falta de imaginación de los guionistas de Hollywood…

Battlefield L.A. es, ante todo, una película sin guión que se basa en los efectos especiales. Pero también tiene un mensaje, para nada sutil: -¿Estás en el paro? Join the Marines! Es una larga producción con todos los tópicos imaginables que glorifica al cuerpo de Marines USA. Bien, hay épocas en que hace falta reclutar gente y aceptamos “largometraje” como “clip promocional”. Esto ha ocurrido a lo largo de toda la historia del medio audiovisual. Pero luego… Skyline.

Esta otra película también se ambienta en Los Angeles y también carece de guión, pero no lleva mensaje alguno. Por ello me abstengo de hacer ninguna crítica, no se puede elogiar o desmerecer el sabor de una botella de vino vacía. Sin embargo tiene un punto que me llamó mucho la atención: el momento en que los humanos contraatacan por primera vez a los aliens, la clásica “carga de la caballería” que renueva el optimismo de los espíritus debilitados por la masacre. Pero los buenos no son los Marines, ni los Navy SEALS, ni los de Blackwater. Son máquinas: de repente el cielo se llena de un enjambre de drones de combate autónomos, X-47, MQ-1, MQ-9, todos lanzándose a la defensa de la humanidad.

No deja de ser curioso. Es la primera vez que veo una película en la que las máquinas de matar no tienen una presencia ominosa o abiertamente hostil, sino que son nuestros aliados. ¿Propaganda para el futuro?¿Skyline o Skynet?

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