Hace unos meses rifaban el esqueleto de Snippy en eBay, pero ya lo han quitado. Es un esqueleto de caballo. Pero ¿quién es Snippy, y qué cuernos nos importa? Pues es uno de los misterios ufológicos clásicos del siglo XX.

Snippy es en realidad Lady, una yegua Appaloosa de tres años propiedad de Nellie Lewis que vivía en el rancho de Harry y Agnes King en Alamosa (Colorado). El 7 de septiembre del ’67 los rancheros vieron que no aparecía por los pastos que habitualmente frecuentaba por las mañanas. Dos días más tarde la encontraron, o lo que quedaba de ella, en circunstancias extrañas: esto es lo que se cuenta…

Las huellas de la yegua acababan a unos treinta metros del cuerpo del animal, que yacía tumbado de lado. A su alrededor, seis marcas circulares en el suelo formaban un círculo de casi un metro de diámetro; un extraño olor medicinal, como a formol o incienso flotaba en el aire. Nellie informa también de marcas como de escape de motor y un arbusto aplastado.

El cadáver presentaba extrañas mutilaciones realizadas con precisión quirúrgica. Se habían extraído los órganos de las cavidades abdominal y torácica y, según se supo más tarde, el cerebro; la piel del cráneo y cuello había sido seccionada y arrancada, y la carne y órganos de la cabeza extraídos. Los huesos de la calavera mantienen un tono claro -como de haber sido blanqueados artificialmente- incluso hoy. No había rastro de sangre en los alrededores ni en el propio cuerpo.

Al día siguiente, Nellie y Harry volvieron al sitio. Encontraron un trozo de piel y carne el cual, al ser apretado, desprendía un fluido verdoso que quemaba al tacto. Lo mismo ocurría con unas bostas que Nellie cogió con la mano (?). Y continúan los misterios: se habla de “señales de escape” en el suelo en un área de casi media hectárea, y contaminación radiactiva detectable en el entorno. Hubo avistamientos de luces misteriosas en los días cercanos a la desaparición, y más tarde un patólogo (anónimo) informó de la desaparición de órganos en la cavidad abdominal, fluido espinal y contenido estomacal. El caso se hizo famoso en poco tiempo, y grupos de estudiosos de los OVNIs se concentraron en aquella región.

Robert Adams, un patólogo de la Comisión Condon, realizó otro análisis del cadáver (ya había pasado un mes) y llegó a varias conclusiones: uno, que la yegua presentaba una herida infectada en una pata. Dos, que la desaparición de la masa encefálica y el tejido medular no tenía nada de particular debido a la rápida licuefacción de éstos (el cadáver estaba a la intemperie y era septiembre en Colorado). Tres, que el vaciamiento de órganos sin duda era trabajo de insectos, coyotes y aves. Según este análisis, alguien había visto al pobre animal cojeando y le había degollado para que no sufriera. Claro que la Comisión Condon se dedicaba precisamente a esto, a desvirtuar casos de OVNIs.

Llega final de año, y Lady (ya renombrada Snippy por un error de prensa, éste era un caballo que vivía en el mismo rancho) seguía en el prado. El doctor Wallace Leary, veterinario, pidió -y le fue concedido- el cuerpo; hirvió los restos para obtener el esqueleto y montarlo… y entonces descubrió las marcas.

Las marcas en la pelvis y el fémur derecho eran de proyectiles, posiblemente de un rifle del 22, así que la nueva teoría es que unos chavales tonteando con un arma le pegaron dos tiros; la yegua huyó, malherida, y más tarde alguien la sacrificó cortándole el cuello. Los animales y la intemperie hicieron el resto en aquellos dos días de final del verano.

Esto no aclara la cirugía minuciosa de la cabeza, ni la ausencia de sangre y huellas, y si vamos más allá tampoco las raras marcas circulares. La única ventaja de esta hipótesis es que es racional. También se especuló sobre un despellejamento limpio a causa de las alambradas (al huir el animal por los disparos) un “asesino psicópata en prácticas” y otros planteamientos extravagantes. Por otra parte la hipótesis OVNI tiene todos los absurdos del género: radiactividad, escapes de motor, huellas de tren de aterrizaje, cortes con láser: todo implica tecnologías actuales y comportamientos científicos del siglo XIX, más que las actividades de investigación de una civilización extraterrestre. Pero ya sabemos que el tema OVNI es implícitamente contradictorio y confuso.

En fin, que Snippy se convirtió en el primer caso moderno de mutilación de ganado asociada a OVNIS, con lo cual se ha ganado un puesto en el panteón de las cosas raras.

Nellie Lewis se obsesionó con los temas ufológicos y ocultos después de lo de su yegua. Años más tarde se suicidó a la entrada del cementerio Urraca, cerca de allí.

El Rancho King aún existe. El entorno de San Luis Valley sigue siendo punto focal de avistamientos OVNI, y también de eventuales mutilaciones de ganado inexplicables, de similares características a las aquí narradas.

El informe original de Asociated Press, en ATS.

Un artículo en Colorado Central sobre la campaña para que el Ayuntamiento adquiriera los huesos de Snippy, en la primera subasta (2007).

www.snippy.com

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