Portadas de comicHace algún tiempo salió el tema de que si Kal-El, el último kryptoniano (vulgo Superman) era judío. Esto en parte era por el nombre, en parte por lo mesiánico en general del tema, y en parte porque sus creadores eran judíos . Pero también porque quien sacó a relucir el tema era un rabino, aprovechando el tirón de la película Superman Returns.

Es una estrategia común la de asignar gran cantidad de actividades a una colectividad cuando se desea darle bombo para bien o para mal. La masonería moderna ve actividades y símbolos de la Obra en todo, desde las catedrales medievales a los egipcios, pasando por los billetes de dólar y otros ejemplos. Los nazis veían actividades judías por todos lados -claro que del punto de vista negativo- y recuerdo una vez en El Cairo en que una amiga local me dijo, ante mi extrañeza por la actitud de la gente, que creían que era un espía israelí. Eran los tiempos del atentado del Museo y el Templo de Hatshepsut y la paranoia volaba.


Ahora Danny Fingeroth (vaya por Dios), director editorial de los comics de Spiderman en USA, saca un libro: Disguised as Clark Kent: Jews, Comics and the Creation of the Superhero, en el que se describe la influencia del pueblo elegido en la creación de todo tipo de héroes con superpoderes, desde Jesús hasta el Capitán América. Se plantea la hipótesis de un grupo social sometido (en la América de los ’30) que usaba su imaginación como vía de escape, creando personajes con alter-egos poderosos. El tema se presta a muchas interpretaciones: yo recuerdo algunos comics de un solo episodio muy singulares, como aquel de un fotógrafo (con gran parecido a Jimmy Olsen) que se traía de una reserva india un amuleto mágico capaz de convertir imágenes en objetos reales -al final se descontrolaba todo- o el del marine derribado en el Pacífico, que encontraba en unas ruinas el fabuloso Cuerno de la Abundancia capaz de generar todo aquello que se le pidiera. (Al ser atacado por caníbales pide armas de fuego, pero el pobre Cuerno sólo puede hacer imitaciones baratas. al final, es rescatado pero el objeto se pierde en el océano). Estas historias sueltas suenan mucho a las típicas fantasías de pobretón que todos tenemos, y no cuesta mucho sentir cierta empatía por el pobre dibujante mal pagado intentando prosperar en la -fértil, eso sí- jungla del New York de entreguerras.

Si bien la postura es discutible llevada a sus extremos, sí es posible que haya una influencia en el comic, igual que la hubo en la comedia con ese sentido del humor satírico y autocrítico. Increíble la lista de creadores que incluyen -aparte del dúo Joe Shuster y Jerry Siegel (Superman)- a Bob Kane y Bill Finger (Batman); el recientemente fallecido Will Eisner (The Spirit); Jack Kirby (Cuatro Fantásticos, Hulk, X-Men); Joe Simon (Captain America); y Stan Lee (Spider-Man y más). No consta que ningún mangaka sea judío, de momento.

Vía Wired.