Ayer actualicé el blog a la versión 2.2.2 desde el CPanel/Fantastico y hoy, manualmente, a la flamante 2.3; por supuesto, está ardiendo por todos lados. ¿Hay acaso algo más emocionante que ser de los primeros en explorar algo?
He podido estabilizarlo de forma que ya se lee, pero quién sabe cuándo vuelva a verse en toda su gloria original. Scotty está en ello, pero se husmea la tragedia.

Ha habido una pausa en la continuidad de este blog, provocada por una espantosa racha de mala suerte que aún continúa. Parece que afecta principalmente a los elementos tecnológicos y económicos: sin entrar en detalles, diré que ahora mismo 14 sistemas electromecánicos o informáticos no relacionados entre sí se han roto simultáneamente (sin contar con la caída del blog que acabo de descubrir hace un rato) y que tengo pendientes tres reclamaciones a consumo por productos y gestiones fraudulentas. Y que calculo que las pérdidas provocadas pueden rondar los 3.000 euros. Si creyera en un ser superior, me haría satanista inmediatamente; lamentablemente, tampoco creo en un universo ciego y aleatorio porque estas cosas no podrían pasar. Algo maligno está rondando y todavía no ha acabado conmigo; cuando capee el temporal volveremos a vernos.
¡Ah, y también tuve mi primer accidente de coche! ¡Pero no fue culpa mía!

Unos chavales pelan 30.000 cabezas de cerillas y las hacen arder todas juntas:
http://www.break.com/index/kids-ignite-a-matchstick-bomb.html
De chiquillo me llevaba palizas por hacer cosas así, pero quien no haya planeado experimentos como éstos en sus primeros años debe de tener una fría y dura piedra en lugar de corazón y cerebro.

Lo descubrí justamente el día después de ver Pirates of Silicon Valley, una entretenida y muy recomendable película; y aunque sea falso tiene mucha gracia. Una mirada ácida desde Apple hacia fuera… y hacia adentro. De momento se ha inventado una palabra nueva: iTard.
The Secret Diary of Steve Jobs, otro link vía BoingBoing.


Hace pocas semanas nos enterábamos vía Friker Jiménez de la existencia de unos terroríficos cuadros de niños llorando, horteras hasta la médula pero que se han reproducido y hecho presentes en cientos de comedores y salones, sobre todo en la década de los 60-70. Pintados por un italiano, Bruno Amadio, estos horrores de lienzo y óleo fueron acumulando leyendas: que si estaban malditos, que si los niños estaban muertos cuando los pintaron, que eran huérfanos de un orfanato que había ardido en un accidente… que si los poseedores de estos cuadros o sus reproducciones sufrían incendios en sus casas… cosas de esas. Lee el resto »


Opiniones y discrepancias: los hombres, como los perros, dejan su marca sobre las de otros (casualmente, también en postes de alumbrado).

Actualización: esto parece formar parte de una saga. Hay más mensajes, cada uno más escabroso que el anterior, en los distintos postes de “Andalucía Nación”. Veremos en qué acaba esto.

¿La entrada a la Fortaleza de la Soledad?
Es interesante ver cómo a veces la gente menos especializada crea los logotipos que más perduran. De la S del escudo pentagonal de Superman se dice que fue creada por los dibujantes Jerry Siegel y Joe Shuster, aunque todos sabemos que el diseño original lo hizo Jonathan Kent y lo bordó Martha con las sábanas kryponianas de su hijo, que eran de algo así como superlycra. Y aquí en Tierra Dos, algunos seres sensibles escribieron sobre ello… oh, pero esa es otra historia.





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