Mescalito

Un peyotitoMe traje del Mercado de las Flores de Amsterdam (en un viajecito relámpago que ya contaré) un par de cosas curiosas: un bulbo de Cycas revoluta que según el florista echará raíces en cuanto lo ponga en tierra -eso está por ver- y una macetita con un pequeño cactus Lophophora. Cuál no sería mi sorpresa al descubrir más tarde que cierta especie del género, concretamente la williamsi, está prohibida tanto en cultivo como distribución por contener el alcaloide mescalina en sus brotes.

Aunque evidentemente mi peyotito no es tal (ya que en ese caso no me lo hubieran vendido en un mercado de flores) me intriga la cuestión de la ilegalidad de sus hermanos: para madurar, un cactus Lophophora necesita unos seis años, a partir de los cuales ya se puede cortar la punta para obtener un botón de peyote. Ya que para una ceremonia el peyotero necesita de seis a diez botones por participante, cualquiera que intentase colocarse con esto tendría que tener una parcela llena de plantas y mucho tiempo. Resulta mucho más práctico ver elefantes rosas con una intoxicación de Don Simón que, además, es totalmente legal. Claro que los guías espirituales te discutirán la validez de tales elefantes como totem personal.