R.I.P., Banji

Lipotes vexillifer (c) National GeographicLeo en varios medios de prensa que los últimos chequeos de la población del Lipotes vexillifer, Banji o Delfín del Yang-Tse (un odontoceto de agua dulce que llevaba varios años en la lista de especies en peligro) se ha extinguido. No consta la existencia de ningún ejemplar en su área de distribución. El banji se parece bastante a otros delfines de río, uno de los cuales –Pontoporia blainvillei o Franciscana- aparecía a menudo por las playas de mi país. De hecho cada dos por tres encontrabas sus cráneos de largo hocico, llenos de dientes.

Esta noticia no tiene nada de bueno, y aunque la parte negativa es más moral que práctica (nadie notará la ausencia de estos delfines y en poco tiempo pasará al recuerdo) es interesante constatar algunos hechos:

– Es la primera extinción global de un vertebrado en los últimos 50 años;

– La cuarta desaparición de una familia completa de mamíferos desde el año 1500;

– La primera extinción de un cetáceo debido a actividad humana.

Otra medallita para Homo sapiens.

La noticia en Cryptoworld (uno de tantos)

Kurt Vonnegut, Jr. 11-11-1922/11-04-2007

Kurt VonnegutUno de los últimos clásicos de la ciencia ficción que seguían con nosotros se ha ido; Kurt Vonnegut ha muerto en New York de una enfermedad cerebral. Vonnegut, autor de obras como Las Sirenas de Titán, Madre Noche o Matadero Cinco, combinaba la especulación científica con profundas reflexiones acerca de la tragedia de ser humano.

Recuerdo que al principio no me hacía ninguna gracia la prosa de este hombre, sarcástica y menos “de acción” que Asimov o Clarke; pero claro, en aquellos tiempos yo tenía once años o así.
La mayor incógnita de aquella época, aún no resuelta, era el por qué el nombre del autor se resaltaba en las portadas acabando así: “Jr.!“, con exclamación. Casi todas aquellas portadas tenían una estética setentera inmunda, lo que en parte influía en mis prejuicios al empezar a leer (mi primitivo criterio al descubrir autores nuevos era leer un párrafo al azar. Si me enganchaban, lo compraba y seguía leyendo. Si no, adiós. Así desprecié a Dick, Matheson, Bester… bueno. Ya les llegaría su hora).

A quien tenga más de once años y no le conozca, le recomiendo que busque en algún mercadillo de libros usados (aquellas mismas ediciones todavía abundan por ahí) y pruebe el sabor de Kurt. No garantizo nada, pero merece la pena probar.

Ah, y si alguien encuentra por ahí alguno de sus famosos esfínteres (además de escritor era  artista gráfico) que me avise, porque en su web parece que los han retirado (aunque el webicon es uno de ellos, creo).

Carl Edward Sagan, 20-12-1996

Carl Sagan10 años hace que el carismático astrónomo y divulgador científico Carl Sagan abandonó la Tierra; desafortunadamente no en un viaje espacial sino… bueno, él mismo reconocía que lamentablemente no creía en nada más allá. Este nativo de Brooklyn fue de los pocos que consiguieron saltarme las lágrimas con Cosmos, El Cerebro de Broca, Los Dragones del Edén y tantas apariciones sueltas que nos mostraban la poesía y belleza que hay en la Ciencia.

Afortunadamente no está disponible para ver la extrema decadencia del  país que nos dio (a todos) los anillos de Júpiter… las vastas llanuras de Marte… los sonidos de Titán… y ahora discute internamente sobre si la Creación tardó siete días o aún no ha acabado. Tal vez hubiera emigrado, como en otros tiempos hicieron tantos científicos europeos cuando la esvástica ensombrecía las calles de Europa…

Hago desde aquí un llamamiento a todos los científicos serios del mundo!
Hacemos una ouija y le pedimos que vuelva?