Leo en National Geographic (la versión impresa) que la escasez de caudal genético (un 2% de la población mundial) provocará la extinción de los pelirrojos -es decir, de aquellos portadores del gen- hacia el 2100. A los pelirrojos se les dan bien los climas fríos, con poca luz solar: tienen más capacidad para sintetizar vitamina D, y seguramente aparecieron en las últimas glaciaciones, junto con la capacidad para digerir la leche en edad adulta. En estos tiempos de calentamiento global y agujeros en el ozono, sin embargo, sufren.
Desde aquí manifiesto mi profunda aflicción por la noticia. Mi abuelo era rojeras antes de quedarse calvo, dicen; como portador del gen me ofrezco a combinarlo con el genoma de chicas pelirrojas, todo sea por el bien de la especie. Ojos verdes tendrán preferencia en la lista. Acudid con calma y ordenadamente, por favor.

“Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.“(Números, 20:11)
Viendo el canal marciano que ha abierto el chorro, se puede imaginar uno la magnitud del milagro.
En cuanto a Moisés o Musa, para que no se diga que uno sólo cita la Biblia, aquí va una graciosa anécdota fuera de contexto recogida por el Profeta Muammad (que la paz sea con él):
” Un día, cuando sayyedina Musa, la paz sea con él, se iba a bañar en un lugar escondido, puso su ropa sobre una piedra- pero la piedra de repente se movió llevándose su ropa. Sayyedina Musa agarró su báculo y persiguió a la piedra gritando, ‘¡Regrésame mi ropa oh tu piedra!’ Pero la piedra no se detuvo hasta que llegaron a un grupo de gentes de la Tribu de Israel quienes entonces vieron que sayyedina Musa tenía un cuerpo atractivo el cual no tenía defecto alguno. Sayyedina Musa recogió su ropa y se la puso y empezó a golpear la piedra con el báculo. (Al Bukhari)
El profeta Muhammad, que Allah lo bendiga y que le de paz, concluyó su relato de lo que había pasado diciendo, ‘¡Por Allah, la piedra todavía tiene los rasgos de los golpes que le dio sayyedina Musa, tres o cuatro o cinco marcas! “

Hay cosas que te dejan marca, eso es indudable. Muchas veces son elementos periféricos de una historia supuestamente más interesante; pero cuando estos elementos secundarios los recuerda todo el mundo, la cosa se hace más intrigante. ¿Por qué cada vez que se le menciona a algún veterano la serie Jonny Quest (sí, sin h) contesta invariablemente con un “Mátalos, Turú!“? Esa era una frase que decía un malo en un episodio aislado. Hay luego recuerdos aislados del robot-araña espía o de la momia; pero ni una sola frase o evento concreto excepto aquella orden perentoria de un minusválido a un fósil viviente.
Si decimos “Regreso al Futuro“, la trilogía de películas de Zemeckis, lo que viene a la mente es el condensador de fluzo. Puede que alguno recuerde el nombre de “Doc” Brown, el de su perro o los gigovatios (sic) necesarios para arrancar el De Lorean: pero por lo general el cacharrito de tres patas es recordado por todo el mundo.
A mí me jorobaba que la gente dijera fluzo cuando era lógico que se trataba de un condensador de flujo. Fluzo no es nada, lo otro tiene posibilidades. El caso es que repasando la película resulta que es verdad, que el viejo Emmet dice “fluzo” (y “gigovatio”) lo cual suena horrible. Es un boquete en la historia, un deus ex machina payasesco que te saca por un momento fuera y rompe el hechizo. ¿Cómo podían los guionistas ser tan torpes? Había que investigar esto. Wikipedia: no tiene demasiado mérito.
El fallo estaba en la traducción. La versión original era flux capacitor (condensador de flujo). Se tradujo al castellano-español como condensador de fluzo, y al castellano-latinoamericano correctamente. los italianos lo oyeron como canalizador de flujo, los alemanes como compensador de flujo, y los franceses como convector temporal (además de necesitar el doble de corriente, 2.21 Gw. Caballeros, estamos en Francia).
Traduttore, tradittore! dicen en Italia (y no voy a traducirlo). Ayer mismo en un libro de Stephen Gould que estoy leyendo se mencionaba a los Camarones de la Salmuera, por poco me da la risa al comprender que se refería a los brine shrimp (Artemia salina), pero claro, ¿Qué hacer? ¿Dejarlo en inglés, como se hace ahora con los títulos de las películas? Es una labor complicada, y más vale dejarla en las manos adecuadas.
¡Pero que conste que lo de fluzo está mal!
Curiosidad: enlace a una patente americana de un “condensador de flujo lateral con perímetros de forma fractal” (”lateral flux capacitor having fractal-shaped perimeters“, es posible que lo haya traducido incorrectamente) que debe ser revolucionario porque sólo el nombre ya impresiona.

La semana pasada al llegar a casa noté un color turbio en mi acuario, más de lo normal. Al acercarme vi inmediatamente la causa y el alcance de la catástrofe: el termostato estaba roto y el calentador había prácticamente hervido el agua. Toda forma de vida del interior se había cocido en su propio entorno: “calentamiento global” fue la idea que me pasó por la cabeza, más cuando era 21 de junio y empezaba el verano. Lee el resto »

Alguien describió una vez el mundo como un campo de presas y depredadores. Todos cazamos algo y a su vez somos cazados, y el cazador supremo tiene que aprender dos cosas: primero, las costumbres de su presa al dedillo: dónde come, qué come, cómo se mueve.
Segundo, debe ser imprevisible, ya que la costumbre le hace débil ante su depredador; por lo cual debe romper con todas las rutinas y actuar inesperadamente. Claro que estamos hablando de una idea, un ente perfecto. A esto se le llamaba el arte del acecho.
Anoche estaba viendo un episodio de Héroes con la actuación como artista invitado de George Takei -sí, el gay-pride Mr. Sulu- que al final de su papel se alejaba en una limusina. Un flashazo a la matrícula revelaba el número de registro federal del U.S.S. Enterprise… y debo decir que me hubiera sorprendido no verlo.
¿Tan previsibles nos hemos vuelto los consumidores que hasta el mercado geek está anticipado en sus reacciones? ¿Somos como débiles conejos ante corporaciones que nos superan en poder y en inteligencia? La reacción del conejo hubiera sido reír la gracia del huevo de Pascua trekkie; la de un acechador… quién sabe?

En las últimas semanas he notado un movimiento expansivo entre la población inmigrante de El Toyo, donde trabajo. Las construcciones en el parque alcanzan niveles alarmantes. Esta colonia de hormigas se ha extendido de un agujero solitario a una banda artificial de más de tres metros.
Utilizando las acanaladuras de las losas humanas como avenidas, han construido también al otro lado de la calle una colonia suplementaria. Lo último son los domos de superficie, de tierra aglutinada.
Estos domos tienen una arquitectura básica reconocible, incluso construyen las cúpulas empezando siempre por la cara sur y casi con la misma disposición de túneles.
Es interesante ver cómo las especies comunes van siendo desplazadas por otras nuevas en poco tiempo. La hormiga argentina, pequeñita y oportunista, va perdiendo terreno con éstas, oscuras, que son cuatro veces más grandes.

Ayer un proyecto de ley planeaba ordenar a las salas de cine el tipo de películas que debe proyectar, de acuerdo a la ideología imperial estatal. Hoy, la noticia es la prohibición desde el 1 de julio -esta vez por iniciativa de la Comunidad Europea- de publicitar cualquier tipo de propiedades beneficiosas en bebidas con más de 1,2% de gradación alcohólica.
La realidad es que esta reglamentación pretende restringir la publicidad de los productos alcohólicos, pero lo que ha dicho la ministra este mediodía es: “a partir del 1 julio no se podrá realizar ninguna alegación de propiedades saludables para ninguna bebida que tenga un contenido alcohólico superior al 1,2 por ciento“. Hay una diferencia.
Con este enunciado, un estudio de laboratorio sobre las propiedades anticaspa del oporto podría quedar censurado. Pasamos de refrenar las burradas de los publicistas a censurar ciegamente un tema; por otra parte, las supuestas medidas para canalizar el botellón e intentar que los adolescentes de 14 a 55 años distingan entre un puntillo socialmente lubricante y el coma etílico han quedado en agua de borrajas. Eso es lo más fascinante: en la penosa Prohibición americana, a la gente se le prohibía comerciar, almacenar o beber alcohol, pero no hablar de ello. Aquí ocurre todo lo contrario, y me temo que va a ser igual de efectivo.
Seguramente algún burócrata habrá oído el famoso refrán “IN VINO VERITAS” y ha querido cargarse ambas cosas. Ya se sabe que la verdad, como la libertad, es enemiga de ciertos sistemas.
Frases de borrachos famosos, censurables el mes que viene.

Aquí, leyendo un tratado sobre magia y brujería en América un poquito desfasado, pero curioso. Una cita interesante:
“Como Ntu [para los bantúes], Olorung, la fuerza creadora, se ocupa de la existencia del todo, y por esto está presente en cada ser (…) No se le tributa ningún culto especial; no lo representa ningún fetiche, porque toda la realidad no es más que el fetiche de Olorung.”
Luego se compara esto con otras definiciones de la fuerza para distintas filosofías indígenas, concluyendo que todos hacen lo mismo: rezan a pequeños demonios o entes inferiores (en este caso los Orixás) para ganarse sus favores, pero nadie adora al Primum Mobile porque realmente no hace ninguna falta.
Más de un problema quedaría resuelto si cierta gente captara esto…

Oigo por ahí que hace 30 años ya que estrenaron Star Wars. Puede ser. También hacen 40 de 2001:A Space Odissey, y nadie dice nada. Tuve la suerte de ver las nueve seis películas en el cine, como deben verse, y cada una en su momento (guste o no guste, los efectos especiales son esenciales en una película de fantasía; y como el pescado, deben consumirse frescos). Las anécdotas no faltan: haber corrido diez o doce manzanas en busca de mi madre porque El Imperio estaba prohibida a menores de 13 (y no llevaba el DNI encima; desde ese día ya sí) o habernos metido con mi hermano y mi abuela a ver El Corazón Verde y ver cómo, por un error de sala, proyectaban El Retorno del Jedi; la angustiosa búsqueda de las bandas sonoras (que me llevó diez años); la maqueta de un crucero imperial que se quedó en un tren en Bulgaria mientras cambiaba moneda, y me obligó a perseguir y trepar a una locomotora en marcha ante los ojos espantados del maquinista… oh, muchas cosas, más allá de las películas.
Así que, treinta años después del principio, me encuentro viviendo en un desierto amarillento en la periferia del mundo civilizado; y cuando el (único) sol enrojece el horizonte no puedo evitar oír cierta musiquilla y hacer un travelling con la mirada hacia arriba, a las estrellas, a lo que nos espera. Eso es lo que me ha hecho Star Wars, en lugar de convertirme en una especie de cheerleader masculino con un tubo de neón. Menos mal!
La foto es de las viviendas de esclavos de Mos Espa, tal como están ahora.


En respuesta a un desafío lanzado hace algún tiempo por Feagurth… ahí va el meme de las seis cosas sobre mí:
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