Piedra grabada de Blombos, SudáfricaHace un par de años publicábamos el hallazgo de la primera obra de arte no humana a considerar: unas pinturas de focas en la cueva de Nerja (España) atribuibles a Homo neanderthalensis. Esto era controvertido porque se supone que Homo sapiens sapiens (nosotros) es el primer primate con suficiente desarrollo intelectual y social como para elaborar arte, en el sentido de representaciones esquemáticas de la realidad hechas a propósito. Sapiens tiene unos 140.000 años, y las primeras pinturas reconocidas serían las de la cueva de Blombos en Sudáfrica, unas marcas geométricas sobre piedras (también algo de artesanía en conchas) con 100.000 años de antigüedad*. He aquí una foto para hacerse una idea de este primer intento de hacer algo bonito.

Ahora bien, un equipo de investigadores ha encontrado en un vertedero de almejas habitado por Homo erectus en Trinil (Java) una serie de conchas que demuestran un trabajo fino y deliberado. Y el vertedero tiene medio millón de años. ¿Objetos fuera de su tiempo? No, más bien una lección de humildad.

Almeja con dibujo, Trinil (Java)Las conchas -valvas completas y sueltas correspondientes a unos 166 ejemplares- corresponden a almejas de río y fueron excavadas en la década de 1890 por Eugene Dubois, un geólogo holandés, y depositadas en el museo de Leiden. Hace siete años fueron revisadas y se descubrió que habían sido objeto de manipulación: había agujeritos en la concha cerca del músculo abductor (si se hace eso con un animal fresco, resulta que la concha se abre). Estos agujeros no encajan con ninguna huella causada por gusanos o depredadores conocidos. Otra almeja había sido afilada para hacer un punzón. Y luego estaban las marcas grabadas en la superficie de otra, una especie de triángulos y líneas que forman una orla. Como la almeja fresca tiene la concha de un color marrón oscuro, las líneas arañadas tenían que formar un dibujo llamativo en blanco nacarado.

Las marcas dibujadas vistas con detalle.Un análisis realizado por el paleoantropólogo y especialista en grabados prehistóricos Francesco d’Errico, de la universidad de Bourdeaux (Francia) ha dado incluso con la herramienta usada para hacer los dibujos: un diente de tiburón, que también se hallan en el yacimiento. Para probar se intentó con lascas de sílex y un escalpelo de acero, pero el diente dejó el surco más parecido.

Las marcas -aparentemente de un individuo diestro- son demasiado profundas y rectas para ser accidentales. Y lo que es más importante, no sirven para nada. Esa es probablemente la definición más universal del arte: diseño no funcional. Ninguna criatura moderna conocida, ni siquiera los chimpancés, hace eso. Pero este Homo erectus, aburrido mientras hace la digestión a la orilla del río, se puso a dibujar cosas en los restos de su comida.

* Se especula con el objeto llamado la “Venus de Berejat Ram” una pieza de toba volcánica con forma humanoide aparentemente resaltada mediante muescas- Esta escultura de 250.000 años sería atribuible a Homo heidelbergensis, pero su manufactura está en entredicho: podría ser una piedra natural.

Visto en Pharyngula.
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