El blog está algo abandonado y retrasadillo, pero procuraré ponerlo al día. Algunos de estos artículos no son ya novedad, pero me parecen interesantes… como la controvertida noticia de unos dientes de aspecto humano encontrados en sedimentos del Mioceno (hace 9.7 millones de años) en Alemania.

Últimamente, el árbol clásico de la evolución humana se ha visto sometido a cambios: el esquema de un grupo -partiendo de África y dispersándose por el mundo, Europa primero*, luego Asia y por fin América- ya se había visto demasiado simplista. Algo que parecía seguro era que los primeros pobladores europeos fueron primates del género Homo (H. antecessor, heidelbergensis, ergaster) que fueron ocupando el territorio hace 900.000 años, y probablemente sean los antecesores de H. Neanderthalensis. Este tipo humano está bien documentado en los magníficos yacimientos de la Sima de los Huesos de Atapuerca, pero también se ha hallado en Italia e Inglaterra.

El colmillo de EppelsheimLo que resulta demoledor entonces es el hallazgo de estos fósiles (un par de dientes, canino y molar) identificados por el descubridor, Herbert Lutz -del Museo de Historia Natural en Mainz- como posiblemente pertenecientes al género Australopithecus: un primate del cual no conocemos fósiles más antiguos a cinco millones de años en las zonas tropicales del sur y este de África. El yacimiento donde se encontró –Eppelsheim, cerca de Frankfurt- es conocido porque allí apareció el primer fósil de primate reconocido en Europa, en 1820.

¿Se puede considerar esto como un OOPART? ¿Los australopitecos eran capaces de viajar en el tiempo, o un ejemplar fue abducido por extraterrestres que lo dejaron cinco millones de años atrás de su época? ¿O podría ser que el ser humano evolucionase en paralelo en distintas zonas geográficas, y el hombre europeo tenga un origen local independiente del Homo sapiens africano?

La muela del supuesto hominino

A pesar de los titulares que aparecieron -que ya planteaban una reescritura del origen del hombre fuera de África- la inevitable duda llevó a una revisión de los restos. Hay muchas formas de interpretar un fósil, y en este caso el colmillo parece que puede ser un diente de algún rumiante. El molar es aún más discutible, y muchos paleontólogos aseguran que es muy semejante a los de un pliopitecoide, un tipo de primate parecido a los gibones que sí habitaba Europa en aquella época.

No creo que haya habido malas prácticas en el caso de los paleontólogos alemanes, más bien un exceso de entusiasmo. Tuvieron el hallazgo guardado durante un año hasta comprobar la datación porque no se lo creían ni ellos; pero no se plantearon la posibilidad de que hubiera una respuesta más sencilla al misterio del australopiteco germano.

* En el Pleistoceno inferior, el nivel de la costa era algo más bajo que ahora, y esto nos da tres posibles puntos de entrada: Gibraltar y Sicilia (navegando) y la península de Anatolia en Turquía (a pie).

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