Yanartas, en el Monte QuimeraEn la provincia de Antalya (Turquía) existe un lugar curioso denominado Yanartas (en turco, rocas ardientes). Se trata de un monte en cuya ladera se abren distintas aberturas en la roca, que emiten llamaradas de fuego eterno de forma natural provocadas por emisiones de metano. Se le identifica con el Monte Quimera, un lugar mítico en cuyas oquedades supuestamente vivía la Quimera, el animal híbrido de león, cabra y serpiente. Muy cerca se alzaba la ciudad helénica de Olympos, oportunamente dedicada a Hefestos (Vulcano, el dios-herrero del fuego y la fragua) y la costa es visible; se dice que antiguamente los marinos usaban los fuegos como referencia, un faro natural en la noche. Actualmente las llamas son discretas, de medio metro de altura.

¿De dónde sale el metano que ha alimentado este fenómeno durante miles de años? Por las proporciones de gases, se supone que hay dos tipos: biótico -de origen orgánico- proveniente de rocas sedimentarias paleozoico-mesozoicas que hay debajo; y abiótico, procedente de la serpentinización de rocas magmáticas. De hecho, el monte Quimera es la mayor fuente de metano abiótico conocida. Pero la serpentinización requiere temperaturas de más de 100ºC que no se dan aquí. ¿Cómo ocurre, pues?

Giuseppe Etiope, del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología en Roma, puede haber encontrado la respuesta. Trabajando con Artur Ionescu, de la Universidad Babes-Bolyai en Cluj-Napoca (Rumania) ha demostrado que el rutenio, un metal raro que se encuentra en las rocas ígneas bajo el sitio, puede actuar como un catalizador permitiendo formar metano en el laboratorio a temperaturas por debajo de 100°C – similares a las temperaturas en Yanartas.