Cada vez aparecen cosas más raras en el cielo. Sistemas estelares dobles y triples, nubes de carbón y alcohol, planetas de hielo, estrellas de diamante… ahora el radiotelescopio ALMA de Atacama ha detectado glicoaldehído (CH2OHCHO) en el gas que rodea una joven estrella binaria de masa similar a la de nuestro Sol, llamada IRAS 16293-2422, en Ofiuco. El glicoaldehído es una diosa, un monosacárido simple que -en la bioquímica terrestre- es la base de la ribosa, que a su vez forma parte de la molécula del ARN (ácido ribonucleico). No es la primera vez: en 2008 se detectaron nubes de este azúcar en una radiofuente en G31.41+0.31, en la constelación de la Serpiente -justo al lado de Ofiuco, desde nuestro punto de vista terrestre- a 26.000 años-luz del Sol. G31.41+0.31 es un criadero estelar, origen de futuros sistemas planetarios cuyos habitantes tendrán que buscarle un nombre mejor.

No es que se vaya a formar espontáneamente ADN espacial: las observaciones apuntan que la nube se aproxima a una de las dos estrellas del sistema, convirtiéndose en caramelo antes de precipitarse en ella. Lo importante del hallazgo es que cada vez es más evidente que moléculas orgánicas de cierta complejidad aparecen antes incluso que los propios planetas, en los discos de acreción estelares. Las primeras lluvias en estos mundos no serían de agua tibia esterilizada sino de una sopa compleja llena de piezas listas para el puzzle de la vida.

Visto en io9.
Artículo en ALMAObservatory.