skull1¡Por supuesto que he ido a Amsterdam a ver arte, no a fumar porros! Para eso me quedo en casa.

El Rijks tenía además en exposición la curiosa calavera de brillantes del británico Damien Hirst . Una pieza insípida, si se me permite la opinión. Es un vaciado en platino de un cráneo humano, revestido en diamantes por dentro y por fuera. La gente haciendo cola para verla… sin más remedio, porque estaba atravesada en las salas generales. En la tienda vendían postales a 4 euros y demás souvenirs a precios desorbitados: no traje nada, que se amorticen ellos el capricho.
Las exposiciones fijas son más interesantes; pero cuidado! Iba con el ojo cibernético activado. Estas son las curiosidades que ve un diseñador gráfico en una pinacoteca:

Reflejos– Un pintor de bodegones, Willem Claes Heda (sólo pintó naturalezas muertas a lo largo de los 40 años de su carrera, así que lo tenía controlado) se hizo muy popular por aplicar en sus bodegones radiosity, los reflejos de un objeto a otro (por ejemplo el reflejo de una manzana en la mesa y viceversa). La existencia de estos reflejos para aumentar el realismo de una escena lo redescubrirían los técnicos de Cornell en 1985.

Rembrandt (que para mi gusto supera con mucho a Velázquez en su campo) experimentaba con 3D y texturas al final de su carrera (empastaba los lienzos usando esos volúmenes para simular texturas complejas como brocados). Tenía menos resolución en detalles, pero un grano más agradable que Velázquez (tramado estocástico diríamos). Como cualquier fabricante de cámaras sabe, esto es casi más importante que los megapixeles.

Gerrit Lundens hizo una copia de la Guardia Nocturna de Rembrandt pero sacó una versión panorámica, en la que salen más personajes. La verdad es que el original fue cortado en 1715 para que encajara en un muro con columnas, quedando en un formato más 4:3, como para la tele.

– Este mismo cuadro (que en realidad se llama La Compañía de Frans Banning Cocq y Willem van Ruytenburch) fue cubierto con barniz oscuro que cambió la dominante de color de la imagen. Todo el mundo creía que era una escena nocturna (de ahí el apodo) hasta que en 1940 un fanático echó ácido al cuadro para cargárselo. El ácido se comió parte del barniz, y cuando los restauradores se dieron cuenta lo retiraron por completo, quedando tal como se ve ahora.

– En Amsterdam sólo hay 22 Rembrandts y 206 Van Goghs.

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