X-37B aterrizando en VandenbergLa semana pasada aterrizó en la base aérea de Vandenberg (California) un vehículo peculiar, después de pasarse la friolera de 674 días en el espacio. La astronave parece un modelo derivado de los clásicos shuttle retirados por la NASA, pero mide tan sólo nueve metros de largo por 4,5 de envergadura y es ciega; su morro carece de escotillas, porque no hay tripulación que necesite mirar hacia fuera. El X-37B, fabricado por Boeing Integrated Defense Systems, es operado por control remoto y el primer vehículo militar espacial operativo desde los años sesenta. De hecho, los militares han comunicado el regreso de la nave (lanzada en 2011) pero no lo que ha estado haciendo estos años ahí arriba, que es top secret. Tampoco sabemos qué hay dentro aparte de los sistemas de aviónica, sensores, y depósitos de combustible para los impulsores (aunque poco sitio quedará en la navecilla).

Se supone que su misión consistía en la vigilancia de la estación china Tiangong; sus órbitas se cruzaban y los chinos se manifestaron al respecto. Otra posibilidad es la observación de zonas de Oriente Medio y Afganistán. De propina, cualquier sistema espacial que resulte útil en estas fatigosas pruebas servirá cuando se reinicie el programa espacial civil americano, algún día.