Otro de esos sueños vívidos (que no vividos) que acaban en el tintero…

Sueño Arca, episodio 2

Sueño Arca, episodio 2 3





Algunos sueños sorprenden por lo elaborado y detallado de la historia; otros por la credibilidad de los personajes -a veces desconocidos, otras veces simulaciones de gente que conocemos y reaccionan de forma perfectamente convincente- y otros pos lo vívido de los detalles. Este tenía los tres. El regusto del desierto salitroso en la boca, la cabaña sofocante y en penumbras, la luz cegadora del exterior… curiosamente, el vermouth no tenía aroma. Y el color. He intentado describirlo secuencialmente lo mejor posible, aunque claro, en mis sueños pasa siempre lo mismo:

  • Tengo una edad indefinida, supongo que es como todos nos vemos desde dentro.
  • El desarrollo ocurre simultáneamente en primera y tercera persona, es decir, también lo percibo como si fuera una película.
  • Se acaban cuando empiezan a ponerse interesantes (la penúltima viñeta es un eufemismo).

La historia está llena de fallos, pero jolines, es un sueño improvisado en un rato por el subconsciente: Spielberg le paga a tíos por escribir basuras similares y se tiran años. Lo gracioso es que es una secuela: la primera vez que soñé una historia relacionada con el Arca de la Alianza fue en 1986 (aquí el dibujo en Tumblr) y poco después pasé de estudiar para la carrera de Geología, que no me podía permitir, a apuntarme en la Escuela de Artes para ser fotógrafo. Cosa que derivaría en las extrañas aventuras y personajes que forman parte de mi vida real y de las cuales estoy muy contento: o sea, que algunos sueños realmente alteran la realidad. ¿A qué me conducirá este?

Notas: 

  • En el sueño se supone que estamos en Jartum (en el Nilo sudanés) pero el lugar se parece más al Chott el Djerid, donde sí he estado. Es como un vertedero inmundo que la chica ha alquilado para meter sus motores (¿Dónde los consiguió? ¿Cuál es la historia detrás de ellos? Misterio).
  • Ella se equivoca al calcular las distancias, o lo dice al tuntún: la distancia de El Cairo a Addis Abeba es de 3650 km. y de ahí a Agri Dagi -que resulta estar en el Monte Ararat– hay 5450 km.
  • Una de las reliquias es una extraña pieza de jade que parece un manaia, un espíritu extradimensional de la cultura maorí; me pregunto qué hacía eso en Egipto. Sale también el Arca, la Mesa de Salomón y del resto no me acuerdo.
  • El aparato volador, aunque se parece mucho a la (falsa) ala volante nazi que sale en la peli de Indiana Jones, en realidad debería ser similar a las vainas de carreras que pilotaba Anakin Skywalker en Tattooine: una inmensa potencia de propulsión con una cabina ridículamente pequeña, que remolcaría mediante cables una especie de trineo de carga a unos cinco o diez metros de la superficie. Los detalles de navegación y cómo cruzar fronteras y carreteras modernas con ese trasto, se lo preguntáis a Álvaro, el ingeniero.
  • El vermouth era Cinzano, no Martini. Por lo visto tenía un congelador para hielo pero no para meter botellas de agua fresca…
  • ¿Por qué llevo esos guantes de obra? ¿Estaría cargando algo? El keffiyeh blanco parece indicar que vengo de estar al sol. En el sueño creo que llegué conduciendo, pero esa parte se difumina… igual que el final. Lástima.