Davy Crockett en la ficción¡Quien sea suficientemente mayor como para haber jugado a indios y vaqueros, que levante la mano! (¿No? ¿Nadie? En fin…) Quizás ese recuerdo infantil incluya al famoso trampero Davy Crockett, con la cazadora de flecos, el gorro de mapache con rabo y la escopeta, sobre todo por la imagen que popularizó Disney. Desde luego el aspecto del controvertido Crockett era diferente pero no menos pintoresco, igual que su vida que se confunde con la leyenda y la exageración.

Tras perder las elecciones para congresista en Tennessee (seguía una política de austeridad que no era del agrado de muchos) los mandó a todos al infierno* y se fue a Texas a luchar con la Revolución. En aquel momento (1835) el estado pertenecía a México pero quería separarse y se generaron unas fuertes tensiones que desembocaron en guerra.

Para mí fue un shock descubrir años más tarde que uno de mis héroes de la infancia había muerto asesinado (o ejecutado) en la batalla de El Álamo y su cuerpo incinerado en una pira común a los 49 años de edad. Pero tampoco sabía que el trampero había tenido poco antes una cita con el misterio (aquí música siniestra). Un evento extraño en el que se conjugan la premonición, los monstruos y las visiones.

Davy Crockett en la realidad (cuadro de John G. Chapman)En noviembre de 1835 Crockett, su cuñado Abner Burgin, William Patton, y Lindsey K. Tinkle emprendieron la ruta desde Memphis, Tennessee a Texas. Al llegar a la frontera se les exigió un “Juramento de Lealtad” al gobierno mexicano, cosa que rechazaron Burgin y Tinkle que dieron media vuelta; Crockett y Patton decidieron replantear el texto del juramento, firmaron y siguieron adelante.

Incido en ello por lo que vendrá más adelante: Crockett se tomó la molestia de reescribir el documento, por ejemplo, añadiendo que otorgaba su lealtad al gobierno (republicano). (Con ese detallito estaba invirtiendo completamente el sentido de la firma, cosa que se les pasó a los guardias fronterizos). En vista de los planes que llevaban, queda claro que Crockett era un político que daba cierto valor a su palabra.

Estamos en la primavera de 1836 y ambos hombres siguen su camino a través de los bosques de Nacogdoches cuando de repente ocurre lo inesperado. He aquí la traducción de una carta de Crockett a su cuñado enviada poco después:

William y yo estábamos avanzando a través de un matorral, despejando el camino, cuando me senté a enjugarme la frente. Me senté por un momento, viendo como William progresaba de buena manera. Me quité las botas y me senté con mis raciones, pensando que la tarde era un buen momento para almorzar. Mientras los pájaros silbaban y gorjeaban, comí mi pequeña y escasa ración y clavé mi hacha contra el extremo opuesto del árbol caído en el que descansaba.

“Ya fuera la perturbación del hacha o el calor del sol lo que provocó que una aparición se formara lentamente frente a mis ojos, no lo sé. Como hombre cristiano, te juro, Abe, que el espíritu que se presentó ante mí tomó la forma y la sombra de un hombre-mono grande, de los que podríamos esperar entre las tribus indias más belicosas y hostiles en los Territorios. La sombra adquirió un semblante de lo más deformado y feo. Cubierto de pelo hirsuto, con ojos pequeños y agudos, grandes hileras de dientes rotos y la altura de tres niños abandonados (sic)**, tal que escupí en el suelo el pan que estaba comiendo.

“El monstruo me dirigió una advertencia. Abner, me dijo que volviera de Texas para huir de esta fortaleza y abandonar esta causa perdida. Cuando comencé a cuestionar esto, la criatura se extendió sobre el viento como el vapor matutino que se forma en un estanque de ranas. Te juro, Abner, que cualquiera que fuese la carne o salchicha que tuvo un problema conmigo esa tarde, prometí no probar carne o cerdo durante un día más o menos después de aquello“.

Está claro que no es el tipo de avistamiento de Sasquatch o “Pies Grandes” al que estamos acostumbrados, aunque la descripción es correcta; el evento tiene un componente onírico, de visión fantasmal, incluso con comunicación directa. Las mismas bromas de Crockett sobre si fue el sol o la carne en mal estado el origen de su visión no quitan que por dos veces “jure” a su cuñado que lo que ha visto es verdadero desde su punto de vista. Y recordemos lo dicho antes: en 1836, la palabra de un hombre tenía cierto valor, incluso la de un político.

El trampero era conocido por sus historias exageradas -él mismo dice que a los tres años mató a su primer oso- pero las contaba en entornos públicos y con el fin de entretener y crear fama, no en una carta privada. ¿Es el relato de una pesadilla? ¿Una alucinación? ¿Cómo es que Patton no se enteró de lo que ocurría durante la pausa de su compañero?

Probablemente no lo sepamos nunca. Davy Crockett supo crearse un mito tan enorme a su alrededor que todos estos eventos secundarios se quedan en la sombra; de hecho esta historia es muy poco conocida. Unos seis meses más tarde, se cumplía la profecía del hombre-mono del ensueño y Davy Crockett caía en Texas para convertirse en leyenda.

Visto en BigFoot History.

*“Ya que decidieron elegir a un hombre con pata de palo para sucederme, pueden irse al infierno… y yo iré a Texas”.

** No sabemos lo que medirá un niño abandonado, pero se puede estimar esto como unos 2,10 a 2,40 metros de altura.