El descubrimiento de un animal con un ano que aparece y desaparece podría revelar información sobre la forma en que evolucionó nuestro propio agujero.

Habitualmente se piensa que la estructura que caracteriza a todos los celomados, es decir, prácticamente todos los animales exceptuando las esponjas, consiste básicamente en una bolsa. Esta bolsa tiene un solo agujero, como en las medusas y anémonas, que sirve a su vez de boca y ano. Formas más complejas incluyen un agujero a cada extremo, uno de entrada y otro de salida. Hay mecanismos más elaborados pero eso es lo que somos en esencia: un tubo de carne.

Mnemiopsis leydi
Un ctenóforo, la nuez de mar

A veces este orificio anal desaparece por una adaptación; por ejemplo, hay gusanos cuya vida es tan breve que no tienen tiempo de usarlo, así que ha desaparecido. En otras especies aparecen incluso varios anos. Pero la que aparece en el estudio de hoy, la nuez de mar o medusa peine verrugosa (Mnemiopsis leidyi) (que no es en absoluto una medusa, sino un ctenóforo) posee un ano singular, ya que sólo está ahí cuando hace falta.

Los ctenóforos son un grupo independiente de animales gelatinosos que se propulsan con “peines” de pelillos; básicamente depredadores, hay trazas de ellos desde principios del Cámbrico y su posición en el árbol de la vida no está del todo clara: son primos de las medusas? Primos nuestros? Lo que es seguro es que están muy cerca de la base, allí donde aparecieron los primeros animales multicelulares con tejidos propiamente dichos.

Es esta sencillez lo que permite a la nuez de mar hacer ese acto de prestidigitación con su ano. Simplemente, cuando el animal siente la llamada de la naturaleza -más o menos una vez cada hora en un adulto- su tripa se hincha con las heces y toca la epidermis por el lado de dentro. En ese momento ambas capas de tejido se fusionan, formando el agujero. Una vez vertido el contenido al exterior, el proceso se revierte y no queda rastro, ni siquiera a nivel microscópico.

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Este agujero temporal podría ser el origen de lo que más adelante cambiaría la forma “bolsa” para siempre por la de “tubo” en todos los organismos modernos, lo que nos permite seguir comiendo mientras hacemos la digestión, por ejemplo (con un solo orificio hay que esperar a que salga lo otro) o desarrollar estructuras complejas como intestinos y estómagos. En resumen: comer más y mejor, y con ello poder incrementar nuestro tamaño y metabolismo y dejar de ser cosas gelatinosas y enanas. ¡Aunque la capacidad de borrar el fistro diodenal resulta útil!

Defecation by the ctenophore Mnemiopsis leidyi occurs with an ultradian rhythm through a single transient anal pore, en Wiley Online Library