El nuevo cyber - RembrandtÚltimamente ha salido en los medios el experimento de Microsoft, la Universidad Tecnológica de Delft y el Museo Rembrandt de Amsterdam: un sistema informático alimentado con infinidad de datos obtenidos de las 340 pinturas existentes del gran Rembrandt van Rijn, maestro pintor holandés del siglo XVII. Esto se ha presentado de varias maneras, desde que era un “photoshop copy-paste” a una “Inteligencia Artificial artista”. Veamos qué hay de esto.

El sistema usado fue un conjunto de algoritmos de aprendizaje automático (denominado Deep Learning) que intenta modelar abstracciones de alto nivel en datos usando arquitecturas compuestas de transformaciones no-lineales múltiples. Esto lo dice wikipedia, no yo. Más o menos, estos sistemas Deep Learning, que han sido utilizados para cosas tan dispares como reconocimiento facial y posicionamiento SEO, utilizan redes neurales en las cuales cada “neurona” genera un dato de salida a partir de una entrada, pero interactuando con los resultados de otras dispuestas en “capas”. El resultado de estos sistemas algorítmicos de aprendizaje es la capacidad para distinguir elementos difusos del mundo real, como reconocer escrituras a mano, o decidir qué es un gato (la primera tarea que se le encomendó a estos sistemas en Google). No es raro que estén tan asociados a imágenes, porque el sistema se basa en los trabajos de Kunihiko Fukushima quien  propuso en los años 80 un algoritmo conocido como “neocognitron” en donde se empleaban varias redes para emular el funcionamiento de las neuronas del córtex visual primario.

O sea, que el Neo-Rembrandt iba a entrenarse a base de miles de GB de datos obtenidos escaneando la obra del pintor, tanto en plano como en 3D para estudiar la pincelada y el impasto (o sea, la textura y volumen generado por el óleo sobre la tela). Más tarde se decidió, estadísticamente, qué iba a pintar: un retrato de un hombre. Blanco. 30-40 años. con barba y/o bigote. Traje negro, sombrero y gola de encaje blanca. Mirando a la derecha.Y el resto se dejó en manos de la máquina.

La impresión posterior aprovechó los datos 3D para sacar una impresión con un cierto volumen (esto ya se está utilizando para reproducciones pictóricas de altísima calidad en museos) que retiene la expresión de los trazos, lo que denominamos antes el impasto.

Autorretrato con los ojos abiertos, de Rembrandt¿Puede considerarse esto arte? Bueno, no. Si acaso tiene tanto arte como una buena falsificación hecha por humanos. Tampoco es un vulgar copypaste: el sistema tiene el mérito de haber aprendido las pautas básicas de 340 cuadros de Rembrandt y haber generado algo nuevo. Pero hubiera estado bien que el tema fuera, por ejemplo, una chica con unos walkman en una parada de autobús al sol. ¿Qué hubiera hecho el maestro ante algo así? Invitarla a tomar algo, seguramente. El problema de la máquina es que dispone de muy escasos datos de entrada y de poquísimas obras: sólo información técnica de trazo, paleta, presión… nada de lo que hay detrás. Los miles de dibujos. Las malas rachas. Las deudas para pagar la hipoteca de su casita en Amsterdam, que era muy cara. La resaca del fiestón de ayer. El dolor por lo de Saskia y los niños. El entusiasmo por las cosas raras*. ¿Se podrían incorporar recuerdos al algoritmo? ¿Interacciones con otros algoritmos de emulación, su colega Lievens por ejemplo? Estoy seguro que con el tiempo se llegará a eso. Y eso, ¿seguirá siendo un mero algoritmo entonces?

Next Rembrandt, la página oficial del proyecto.

  • Rembrandt coleccionaba todo tipo de minerales, fósiles, piezas arqueológicas… lo que en aquellos tiempos se llamaba un gabinete de curiosidades.