En las profundidades de la Amazonia peruana -la Reserva Amarakaeri, en el territorio de Madre de Dios- puede verse una curiosa estructura: alzándose en la curva de un río que corre por la selva, un risco de piedra semicubierto por la vegetación exhibe las monumentales facciones de una cara humana.

Careto de HitlerLa cara, orientada hacia el este en un meandro del pequeño río (un afluente del río Huasoroco que, a su vez, conecta con el río Colorado) tiene unos cinco por tres metros de altura y presenta unos rasgos poco identificables como indígenas. De hecho, a mí me parece una caricatura de Hitler. El lugar es perfecto, paisajísticamente hablando: se alza sobre una cascada y un pequeño lago, y es más o menos accesible según la estación del año.

Para los pobladores harákmbut (también conocidos como amarakaeri) este lugar tiene un valor especial y, aunque no tienen historia escrita, por lo visto existe en la tradición oral desde hace generaciones. Se refieren al “Rostro Harakmbut” como un lugar ancestral –amana– al que acudían para “pedir a las rocas”  protección o mejores cosechas. Esta costumbre fue gradualmente abandonada desde su contacto con la cultura occidental a través de misioneros dominicos en la década 1935-45. Se supone que hay al menos otras dos figuras similares en algún punto de la selva cercana.

Fue redescubierto en 2009 por trabajadores locales de una de las líneas de exploración sísmica para la compañía South American Exploration, subcontratada por la empresa americana Hunt Oil que tiene permisos de exploración y explotación de hidrocarburos de la reserva comunal Amarakaeri.

La cara, de frente, ya no parece tan artificial.Hasta 2012 no pudieron los harákmbut volver al sitio y certificarlo como lugar sagrado ancestral (del que habían perdido el rastro). En 2014 una expedición fue documentada y patrocinada por la Fundación Rainforest y Handcrafted Films: el filme The Reunion (enlace más abajo). Todo esto se ha convertido en un evento mediático destinado a la protección de la reserva Amarakaeri precisamente contra compañías como la Hunt Oil.

Rocas erosionadas regularmenteEl Rostro es producto de la erosión natural de la roca. La base geológica del sitio corresponde al Grupo Huayabamba Superior del Neógeno (Terciario). Son rocas sedimentarias continentales: específicamente, areniscas feldespáticas cuarzosas gris claras de grano fino, que forman estructuras tabulares.

Estas estructuras son engañosamente regulares y, como ocurre en la famosa Cueva de los Tayos, pueden dar lugar a la idea de que son de manufactura humana o de alguna otra especie inteligente. Sin embargo, el análisis del Rostro no revela manipulación alguna: no hay improntas por golpes de percusión, patrones de fracturas por acción mecánica o similar. Tampoco hay pictogramas o geoglifos cercanos, aunque la región es selvática y está sin explorar: sí se encontró un muro “inca” a unos 500 metros río abajo. Además, basta cambiar un poco el punto de vista para que la imagen desaparezca.

La misteriosa foto de la En el fondo no deja de ser una pareidolia, pero revela una característica cultural de los pueblos amazónicos: asignar un valor especial o sobrenatural a estos “lugares de poder” o amana. Podría darse la manipulación de algunos de estos fenómenos naturales como en el caso del misterioso rostro de la jungla guatemalteca fotografiado en los años ’50 y al que se le perdió el rastro por completo antes de poder estudiarlo.

El vídeo de la expedición, “La Reunión”,  en Vimeo

Reporte sobre las observaciones en el sitio del “Rostro”, un lugar sagrado Harakbut en Madre de Dios, Perú – Gori-Tumi Echevarría López (Universidad Nacional de San Marcos) en ResearchGate.net