rata topo comiendo

Un nuevo episodio de la vida de este fantástico mamífero, la rata-topo desnuda africana (Heterocephalus glaber) de los pocos vertebrados que tienen superpoderes. Vislumbremos una fugaz muestra de un socialismo matriarcal en el que las trabajadoras literalmente comen mierda (de la monarquía) y siguen trabajando con pasión.

Una de sus características menos usuales es la estructura eusocial de su gente: a diferencia de otros mamíferos como nosotros o los perros -que vivimos en sociedad pero también nos apañamos solos- las ratas topo constituyen una estructura indivisible: la madriguera dispone de una reina fértil y un montón de individuos con diferentes tareas, como ocurre con abejas y hormigas. Hay machos fértiles, pero que también trabajan: hay que cavar nuevas galerías, recoger raíces y tubérculos, cuidar de las crías…

Y ahí surge la pregunta: ¿por qué las hembras infértiles cuidan de los Hijos de la Colonia (todos hijos de la reina topo)? En los mamíferos, el comportamiento maternal suele estar controlado por un torrente de hormonas que se producen durante el embarazo. Pero estas hembras carecen del subidón maternal, ya que no están preparadas para el sexo siquiera.

Un grupo de investigadores japoneses ha analizado las costumbres coprofágicas de la rata-topo (es decir, comerse sus propios excrementos o los de otros) y han confirmado que el instinto maternal se desencadena al comer las hembras “obreras” las caquitas de la Reina, que antes y después de la gestación están cargadas de estrógenos (estradiol). Las obreras que comían cacas de Reina gestante respondían a las llamadas de los cachorrillos, mientras que las alimentadas con merde de Reine sin crías no. Un tercer grupo que comió estas mismas cacas espolvoreadas con estradiol de laboratorio también mostraron el comportamiento maternal.

Responses to pup vocalizations in subordinate naked mole-rats are induced by estradiol ingested through coprophagy of queen’s feces, en PNAS