El tarro en cuestión, junto con otro material de la tumba.
El tarro en cuestión, junto con otro material de la tumba.

Un equipo de arqueólogos que excavaban en la provincia china de Henan ha descubierto, entre el ajuar funerario de una tumba de la dinastía Han occidental (contemporánea del imperio romano, siglos 2 a.C. al 8 d.C.), un tarro de bronce sellado que contenía un líquido de fuerte olor alcohólico. Al principio creyeron que era alguna mezcla de vino de arroz, pero lo que el recipiente sellado almacenaba hace más de dos mil años eran tres litros y medio de un compuesto de alunita (un mineral, sulfato hidratado de aluminio y potasio) y nitrato potásico.

Los ingredientes son parte de las fórmulas que los alquimistas chinos utilizaban para fabricar el elixir de la vida eterna (金丹 jīndān), uno de los objetivos de esta disciplina a medio camino entre la filosofía y la ciencia. A diferencia de la Alquimia occidental -que buscaba la purificación de los metales y con ello del propio alquimista- la china estaba más orientada a la medicina y a este punto en concreto, la inmortalidad física. Es la primera vez que se encuentra una de estas mixturas conservada.

El elixir de la vida es un mito recurrente en todas las culturas (baste recordar el Soma hindú, la Ambrosía de los dioses del Olimpo, el Ochimizu japonés) pero en el caso alquímico está más asociado a la elaboración de un compuesto real que a un líquido mágico de origen sobrenatural. Los alquimistas chinos usaban como ingredientes para sus experimentos el oro (un metal noble que no se oxida), el cinabrio, mercurio, y plomo. Excepto el oro, todos son tremendamente tóxicos. También se creía que el jade o nefrita, una piedra semipreciosa verde, ayudaba al proceso de incorruptibilidad.

Traje funerario de Liu Sheng, dinastía Han
Traje funerario de Liu Sheng, dinastía Han

No deja de ser curioso que ambas corrientes de pensamiento utilicen los mismos productos. En Occidente el cinabrio también era parte de los ingredientes originales de la fórmula para producir la Piedra Filosofal; el oro, bueno, es obvio. Pero el trasfondo filosófico -purificar la materia al estado previo a la separación del Ying y el Yang, por un lado, y la obtención del Rebis andrógino; eliminar la dualidad- es el mismo. (Otra casualidad: entre los pueblos precolombinos también se creía que el jade iba asociado a la inmortalidad, y es curioso ver el parecido entre las decoraciones funerarias del príncipe Pacal en Palenque, con el esqueleto recubierto de piezas de jade, y las armaduras funerarias de jade como la de Liu Sheng, de plaquitas de jade unidas con alambre de oro)

Hay también una Alquimia sexual china, bastante popular precisamente durante la dinastía Han, que a grandes rasgos postulaba la retención del semen para almacenar el jing (una sustancia energética asociada al Qi o “Fuerza vital”). Esto llevó a prácticas bastante perversas para acumular jing a base de copular absorbiendo el principio femenino sin soltar el masculino, y acumulándolo en los centros energéticos o “campos de cinabrio” para conseguir longevidad. ¿Recordáis al hechicero Lo Pan en Golpe en la Pequeña China? Más o menos eso es lo que quería hacer.

El término “cinabrio” (丹 dān) se está repitiendo mucho, y no es casualidad. Dān es sulfito natural de mercurio, un polvo rojo muy usado en las ceremonias funerarias chinas ya en el siglo VI a.C. Aparte de servir para obtener mercurio, este polvo tóxico curaba los cadáveres al matar todas las bacterias. Un embalsamamiento con compuestos de cinabrio y plomo da lugar a momias de aspecto muy natural, lo cual sería una explicación de por qué los nobles chinos seguían tomando estos venenos mortales desde hace milenios precisamente para conseguir lo contrario. El último registro de muerte por elixir de la inmortalidad fue el emperador Yongzheng en 1735.

El tema da para mucho, recordemos la legendaria tumba del primer emperador Quin Shi Huang (aún sin excavar) que se supone que contiene un gigantesco mapa del mundo conocido en el cual ríos y mares están representados con cubetas de mercurio. Volviendo a la tumba descubierta en Henan, que tiene 210 metros cuadrados y una cantidad de objetos aún por catalogar aparte de los frascos de jindan, también contenía los cuerpos de una familia de nobles de la época, con lo cual será una fuente importante de información sobre la vida y las costumbres funerarias de este período.

“Elixir of immortality” found in central China’s ancient tomb, en xinhuanet.com