En este planeta aquejado de los múltiples síntomas que provoca una infección aguda de Humanidad (exterminio de especies, alteraciones climáticas, contaminación varia) parece que tanto el reino vegetal como el animal están sufriendo una devastadora reducción que ya se ha apodado como la Quinta Extinción -equiparándola, con mucho ego, a las verdaderas extinciones masivas que se produjeron en el pasado terrestre-. Todas las ramas del árbol de la vida están siendo reducidas o segadas drásticamente.

Pero hay un grupito que parece estar prosperando como en sus buenos tiempos. Son los moluscos cefalópodos: calamares y pulpos.

Todo comenzó cuando Zoe Doubleday, bióloga marina y sus colegas de la Universidad de Adelaida (Australia) estaban estudiando una especie local, la sepia gigante australiana (Sepia apama), que había estado en declive durante varios años. Doubleday quería ver si era parte de una tendencia cíclica más grande en las poblaciones mundiales, por lo que analizó los datos de las encuestas y de las pesquerías de cefalópodos y captura incidental de cefalópodos en las pesquerías de peces entre 1953 y 2013. Para su sorpresa, encontró un aumento constante en las poblaciones de cefalópodos en las últimas seis décadas, en especies de todo el mundo y en todos los hábitats, desde las profundidades oceánicas hasta las aguas poco profundas cercanas a la costa. “Cuando miramos los datos de todo el mundo, fue una historia diferente”, dice ella. “Ya no se trataba solo de las jibias”.

Sepia apama, un cefalópodo australiano gigante

¿Cuáles son las causas de esta recuperación cefalópoda? No se sabe con certeza. Es posible que la sobrepesca, al reducir la cantidad de peces en el mar, beneficie a los cefalópodos con la eliminación de depredadores y competidores. Los cefalópodos son capaces de adaptarse rápidamente para aprovechar las nuevas oportunidades. “Cuando limpia un jardín, las primeras cosas que comienzan a crecer son malas hierbas. Los cefalópodos son así “, dice Doubleday. Rigoberto Rosas-Luis, biólogo de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí en Manta (Ecuador) está de acuerdo. Dice que la gran cantidad de juveniles producidos por los cefalópodos, su corto ciclo de vida y el hecho de que no son muy quisquillosos con la comida les facilita colonizar nuevas áreas. “Un organismo generalista es más capaz de enfrentar variaciones en el ecosistema“, dice. El aumento de las temperaturas oceánicas también podría ser ventajoso, ya que se cree que las temperaturas más altas aceleran su ciclo de vida, lo que facilita aún más su adaptación a las cambiantes condiciones ambientales, siempre que las temperaturas no superen su tolerancia máxima y puedan todavía encontrar suficiente para comer.

No está claro si esta expansión de pulpos sea buena para los humanos: los pulpos son depredadores, pero también presas de multitud de especies incluyéndonos. Desde luego, es una buena noticia para pulpos y amigos.

Global proliferation of cephalopods, en Current Biology Magazine