Un gen recién descubierto en las moscas de la fruta y denominado NUR (abreviatura de nemuri, 眠り, que en japonés significa dormir) provoca sueño en estos insectos cuando están enfermos, y podría explicar por qué a los humanos nos pasa lo mismo.

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Esto es la cabeza de una mosca, malpensado. La proteína NUR está pintada en verde mientras actúa a través de las escasas neuronas de su cerebro. Imagen © UPenn

La proteína que expresa el gen NUR provoca en el cerebro un adormecimiento además de ejercer funciones antimicrobianas. El hallazgo -por parte de un equipo de la Perelman School of Medicine en la Universidad Pennsylvania (USA) es relevante, entre otras cosas, porque los ciclos circadianos de la mosca son similares a los nuestros; es decir, dormimos más o menos lo mismo. También se echan una siesta a mediodía, y sabemos que una dieta elevada en sal y proteínas les da más sueño.

Moscas infectadas con bacterias muestran la actividad de este gen, y también aquellas que eran privadas de sueño. Los animales con el NUR activado dormían más tiempo y más profundamente, lo que se interpreta como un proceso estimulador de la curación.

Los estudios genéticos sobre la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) son un clásico, porque a) la mosca tiene un ciclo vital cortísimo y podemos observar varias generaciones en un tiempo razonable; b) tiene sólo 4 pares de cromosomas, de hecho su genoma -recientemente mapeado- apenas ocupa 165Mb; c) cerca del 75% de genes humanos vinculados con enfermedades, tienen su homólogo en el genoma de la mosca, y el 50% de las secuencias de proteínas de la mosca tiene su homólogo en mamíferos.

Pero no se ha detectado el péptido NUR en mamíferos, aunque sí en ranas y peces. Actualmente la investigación está intentando descubrir el proceso equivalente en nuestra especie (que no me cabe duda de que existe, sin ir más lejos he pillado un resfriado fuerte y llevo durmiendo unas 14 horas diarias)

A sleep-inducing gene, nemuri, links sleep and immune function in Drosophila, en Science.