Aparente foto de un ningen

Me he topado con este relato criptozoológico por pura casualidad: una serie de avistamientos de algún tipo de animal marino de tamaño descomunal (de 30 a 90 metros) similar a una ballena albina, pero dotado de miembros que le dan un aspecto humanoide, cabeza con de grandes ojos y una boca desdentada e inmensa. Son pacíficos y habitan las aguas profundas de las zonas circumpolares de los océanos Antártico, Pacífico y Atlántico, de donde emergen por la noche.

Los humanos tenemos desde siempre el ansia de la exploración y la capacidad de rellenar los huecos que quedan con interesantes relatos. Desde los tiempos de Homero y sus lamias, sirenas y monstruos marinos a los actuales OVNIs que ven los astronautas, lo desconocido y lo misterioso se dan la mano justo allí, al límite de nuestra mirada.

¿Qué queda por explorar en la vieja Tierra? Aparentemente mucho y nada: tenemos cartografiado el planeta entero, pero cada día la zoología nos da una sorpresa en algún bosque remoto o incluso cerca de donde vivimos.  El mar, en cambio, es algo mucho más ignoto: actualmente, lo más juicioso es usar el argumento extraterrestre y pensar que ahí abajo puede haber muchas cosas, pero hasta que no interactúen con nosotros o podemos bajar a verlas, más vale no especular.

La historia de los 人間 (ningen) comenzó en el foro 2chan con un comentarista que aseguraba ser un trabajador de un ballenero japonés. Describía un objeto del tamaño de un submarino, blanco, biológico sin ninguna duda, que se desplazaba bajo la superficie. No se aportaba ningún tipo de pruebas ya que “la investigación seguía en curso“.

Aloysius’ Ark,por Elda Grimm

La fiabilidad de un relato de 2-chan es la misma que la de un artículo del Weekly Word News (más bien cero) pero la puerta estaba abierta: empezaron a aparecer testimonios, fotos y vídeos de avistamientos de estos ningen, casi todos provenientes de Japón, cuyo folklore moderno es propenso a este tipo de descripciones.

¿Puede haber algo remotamente viable en esta historia? El tamaño del críptido se aproxima al de los mayores animales acuáticos conocidos (la ballena azul y el calamar gigante rondan estos 30 metros, pero ninguna criatura viva o extinta conocida alcanza los 90 metros atribuidos en algunos casos). El aspecto humanoide parece ser algo puramente circunstancial, así que podría tratarse de algún tipo de cetáceo con aletas largas, un tipo de manta gigante o un pulpo. Los rasgos faciales también podrían ser una pareidolia (manchas, fosas nasales interpretadas como ojos). 

El problema de esto es la ausencia de testimonios previos a finales del siglo XX. Hay marineros surcando los mares antárticos desde hace bastante más tiempo; ¿cómo es que nunca se ha visto algo así? ¿Están siendo expulsados de las profundidades por algo? Por no hablar de la falta de testimonios de confianza, fotos o vídeos válidos que puedan iniciar una investigación. Todas las imágenes que hay por ahí son “interpretaciones artísticas”.

De momento, lo más probable es que todo sea un mito moderno creado para llamar la atención, aunque ya descartamos que se trate de un tema promocional (tiene demasiado tiempo para eso). Lo cual no deja de ser interesante: asistir en vivo al origen de un elemento de folklore como lo fueron en su momento las sirenas o la serpiente marina.