"Sancho Panza", portadaUna pareidolia es un artefacto de nuestros procesos mentales -y de algunas máquinas– que parece ser la consecuencia directa de nuestra habilidad visual para reconocer patrones y sobre todo rostros en conjuntos gráficos complejos. Por ejemplo: la cara de un depredador acechando entre la maleza, o su perfil lejano entre los árboles. Ese rasgo potenciador de la supervivencia se ha convertido en la causa de divertidas fotos y también de fenómenos religiosos, como las tostadas con la cara de Jesucristo por ejemplo.

Pero, ¿puede haber anti-pareidolias? Un sistema de camuflaje óptico sería algo así, las rayas del tigre por ejemplo no son tanto para ocultarse en un entorno de hierba (cripsis) como para distorsionar el perfil del cuerpo y que sea difícil ver, por ejemplo, lo grande que es.

Hace muchos años tenía un librito de la editorial Seix Barral, “Sancho Panza: Compendio de Refranes y Fábulas para ejercicios de lectura elemental” con ilustraciones en blanco y negro de Josep Serra Massana. Eran mis primeras lecturas de juventud, y tanto los textos rimados como las ilustraciones se me quedaron muy marcadas. El libro, para ubicarnos, es de 1928.

Quien mal anda...Los dibujos de Massana (autor de cómic en el TBO, y creador del inventor “Franz de Copenhague”) son tétricos, una especie de ligne claire con claroscuros y sombreados con ambientaciones de época. Las callejas estrechas y claustrofóbicas, la iluminación, todo recuerda a los decorados del expresionismo alemán, y algunos de los temas dan más yuyu que otros. Uno de los refranes –Quien Mal Anda, Mal Acaba– mostraba en su segunda lámina una mazmorra de arcos góticos en la que un reo cumplía condena de por vida. Esta piltrafa humana, emaciada y rodeada de ratas, tenía una cara… barbuda? aplastada? Mi recuerdo de su cara era una mezcla entre Animal de Barrio Sésamo y la cabeza de una araña, algo bastante indescriptible e inhumano.

Decidido a resolver este asunto -como digo, muchos años después- encontré el libro y busqué febrilmente la imagen de la mazmorra. Ahí estaba el bandolero, con su cara de araña y nariz de patata peluda. Y no tenía manera de describirlo. Algo en el dibujo creaba una pauta de disrupción en mi interpretación de un rostro, ya bastante mala por cierto. Horrible. Lo que es mirar y remirar una cosa y no verle pies ni cabeza (en este caso ojos, o boca). Haciendo un poco de Deckard -“ampliar, enfocar, girar, ampliar, quiero una copia de esto”- conseguí esto:

Pareidolia a la inversa

Creo que al fin lo he visto. Lo que yo interpretaba como el ojo izquierdo es la boca. Pero ¿qué es la nariz peluda? ¿y el otro ojo arácnido? De todas formas, me basta ver la imagen más pequeña para que la cara de Animal se reactive. ¿Verdad que es raro? Massana creó aquí un camuflaje de deslumbramiento (dazzle) como el que usaban algunas naves en la I Guerra Mundial; o lo que yo llamaría una antipareidolia: la imposibilidad de ver una cara donde se supone que está.

Sancho Panza: Compendio de Refranes y Fábulas para ejercicios de lectura elemental se puede leer y descargar en la biblioteca Cervantes Virtual. Una maravillosa lectura que dejará ampollas en los delicados cerebros de vuestros niños, o en los propios. (Preciosa también la fábula de Marujita y el lobo)