Paseos-2

Hay gente que se preocupa por mí ♡. Me darían de bastonazos con tal de que no me haga daño. Pero yo sigo dando mis paseos por lugares… inusuales.

No hay que fiarse mucho de los nombres: Valdeinfiernos es un lugar muy bonito en la frontera de Murcia y Almería, casi anexionado al Parque Natural de Sierra María-Los Vélez (hay una cantera de mármol). Y no es una ciénaga traicionera sino un embalse de agua rodeado de pinares.

Árbol arrancado
Quemado y ahogado.

En cambio, el Cañón de Almadenes (también en Murcia) estaba totalmente alterado por las brutales tormentas de esa misma semana: se había incendiado, seguramente el año anterior, y toda la montaña desde la central eléctrica (el Gorgotón) hasta la presa de Almadenes estaba devastada: enormes tocones arrancados con las raíces al aire, riadas de piedras… el sendero desaparecía por momentos y era triste de ver.

Otro sitio interesante era el Barranco del Gredero, cerca de Caravaca. Aparentemente una cañada normalita a espaldas de unas naves de ferralla; pero en realidad uno de los pocos sitios de la Tierra donde aflora a la superficie la Capa Negra, que representa el límite estratigráfico Cretácico-Terciario (K-T).

El Barranco del Gredero

¿Qué interés tiene esto? Esta fina capa de sedimentos oscuros, rica en iridio, representa la lluvia de escoria meteórica que cayó después del impacto del meteorito de Chixculub hace 65 millones de años y significó la extinción de los dinosaurios y cerca del 70% de la vida del planeta.

Como ya había visitado Murero (Zaragoza) y localizado el evento Valdemiedes, un episodio de extinción masiva de finales del Cámbrico inferior -menos conocido pero también brutal- me interesaba ver este sitio, un memento mori planetario que está nominado para el Listado Mundial de Lugares Naturales de Interés Geológico de la UNESCO. Es difícil de encontrar y más difícil de ubicar el lugar concreto. Por suerte, algún geólogo amigo había indicado en el emborronado cartel del Ayuntamiento cómo llegar.

El impacto contra la Tierra de un cuerpo extraterrestre de unos 10 km de diámetro y a una velocidad de unos 36.000 km/h, produjo en primer lugar terremotos, incendios, lluvia ácida y una gran cantidad de polvo en suspensión y vapor de agua que impidió el paso de la luz solar durante varios meses, lo que obstaculizó la fotosíntesis y provocó una espectacular bajada de temperatura, seguido de un efecto invernadero que favoreció el drástico ascenso de las temperaturas. Esta capita, aquí de unos pocos milímetros. es lo que se depositó después: contiene cantidades inusuales de iridio, rutenio y osmio que indican claramente su origen extraterrestre. Aunque la primera publicación que relaciona la capa negra con la extinción K-T fue realizada por Smith y Hertogen en 1980 (a raíz de sus estudios en Caravaca), la hipótesis fue propuesta por primera vez por el equipo de Luis y Walter Álvarez en los ’90, sobre unos sedimentos de Gubbio (Italia).