Este jueves 4 de julio -fecha significativa- se anunciaba el cese de publicación la revista satírica norteamericana MAD (cuya mascota era el tipo con cara de cateto imbécil llamado Alfred E. Neuman). No resulta extraño que en las actuales condiciones del estado americano quede poco lugar para el humor, pero las circunstancias en juego son más complejas.

Tal vez la portada más antigua que recuerdo haber cogido del kiosco en su momento.

Fundada por Will Gaines y Harvey Kurtzmann, “Tales calculated to drive you MAD” (primero bajo el sello de Entertainment Comics del propio Gaines, y luego bajo DC Comics) se dedicaba a burlarse de todo lo que se le pusiera delante: parodias de películas, políticos y personajes famosos, su país, los otros… todo era demolido bajo las picas de los hábiles guionistas (y extraordinarios dibujantes) que pasaron por sus páginas. Un punto de inflexión en el desarrollo de MAD fue al pasar de formato comic a revista -en principio, una jugada para que Kurtzmann siguiera con ellos- que sirvió para desvincularla del opresivo reglamento de la “Comic Code Authority” americano en relación a alusiones a sexo, violencia y otras migas.

Pero el humor de MAD era blanco, elegante y a la vez ridículo: una rara combinación de estupidez adolescente con reflexiones maduras que llenaba la carencia de este tipo de publicaciones, sobre todo durante la Guerra Fría. A mí me gustaban mucho las parodias de cine y TV dibujadas por Mort Drucker, la “dobladita” (fold-in) que Al Jaffee dibujaba hasta hace muy poco sin ordenadorJaffee tiene 98 años-, Espía contra Espía de Prohias, los dibujitos laterales de Aragonés y Don Martin… pero sobre todo el conjunto, que no dejaba un resquicio para la seriedad. Podías buscar hasta en la numeración de las páginas y encontrar alguna bromita suelta ahí por un dibujante. La dificultad en mi caso era encontrarla: en el Cono Sur solamente se podía conseguir en la edición brevísima que tuvo en Argentina y la de Brasil, que fue la que más a menudo pillaba (una buena parte de mi capacidad para leer el portugués viene de ahí).

Una de las “fold-in” de Jaffee, de la época de Nixon. El resultado era menos evidente cuando la veías por primera vez.

Las ventas de la revista estaban en bajada, nunca superaron su época dorada de los ’60-’70; lo que ha hecho la editorial es anunciar la suspensión de nuevas publicaciones y mantener las reediciones por aquello de mantener la marca registrada, aunque no se sabe lo que durará.

Por supuesto, lo que ha acabado con MAD es la misma bestia parda de siempre: Internet, como signo de los tiempos. Los memes, las parodias, los montajes burlándose y criticando con sarcasmo lo mal que se ha resuelto una serie o una película o la metida de pata de una figura pública es algo que ahora producen los mismos consumidores a millones, y hay que reconocer que muchas veces con gran acierto. Y sobre todo, inmediatez: MAD pertenecía a una época en la que las películas podían estar meses en cartelera (y nunca más podías verla hasta que la echaran por TV siglos más tarde). Las cuatro o cinco páginas bellamente ilustradas por Druckner llevaban su tiempo; ahora el público quiere la crítica al día siguiente del estreno, los chistes políticos horas después de que el funcionario de marras la pifie. No, la desaparición de MAD no es culpa de Trump, de la generación Millenial o de un complot; es muerte natural. Pero ha sido una vida larga a la que muchos debemos muy buenos ratos parte de nuestro sentido del humor y nuestra estupidez. Buen camino, Al Neumann.

Noticia, en el New York Times: https://www.nytimes.com/2019/07/05/business/media/mad-magazine-publication-demise.html
La web de la revista: https://www.madmagazine.com/
Todas las portadas de MAD: https://www.madcoversite.com/covers.html