Los lápices de Leonardo da Vinci

Este vídeo del Royal Collection Trust (que no puedo poner aquí por restricciones de copyright) nos muestra un aspecto poco conocido de las técnicas de Leonardo da Vinci y en general de todos los artistas de aquellos tiempos, y nos hace reflexionar: a ver si cuando nos quejamos porque el ordenador se ha reiniciado y hemos perdido una hora de trabajo… no es para tanto?

Leonardo-da-Vinci-apuntesPorque los materiales con que contaba un artista a mitad del siglo XV eran muy básicos y caseros: carbón, tiza (natural, no la de yeso) pigmentos naturales que se podían mezclar con agua y clara de huevo o goma arábiga para que se adhirieran bien, plumas de ganso que había que preparar uno mismo para poder dibujar, tinta china, y un papel carísimo hecho de trapos. Faltaba medio siglo para que se descubriera el grafito: los lápices eran puntas metálicas de plomo o plata que se raspaban sobre una base (papel o madera) con un recubrimiento de yeso.

Si lo miramos con detenimiento, el taller de un pintor no tiene cosas mucho más sofisticadas que esto: la gran revolución práctica de la pintura fueron los pigmentos preparados en tubo, pero eso es muy reciente. El grabado se sigue haciendo igual que hace mil años; la tinta china y las acuarelas, aparte de la estabilidad química de los productos, son más o menos lo mismo. Incluso la costumbre que se menciona de usar mejillones como paleta-recipiente para preparar los diferentes colores me parece original y mejor que ir a robar platitos de postre a la cocina. Pero obtener el suministro de materiales adecuado: tierra de Siena, sulfato de cobre, lapislázuli, carmín, malaquita, oropimente… era caro. Tal vez eso afinaba la habilidad de los pintores, igual que ocurría con las cámaras de fotos analógicas: se dice que cuando sólo tenías 36 disparos te lo pensabas mucho antes de hacer un selfie o una de esas fotos estúpidas que ponemos ahora. Claro, eso es una leyenda de tiempos ancestrales.

Actualmente disponemos de unas comodidades tremendas para dibujar, ya sea de forma natural o digital, y aparte también podemos hacer el snob y replicar los métodos del quattrocento. Estoy seguro de que Leonardo se hubiera enganchado a la tableta y a la impresora 3D; lo que no tengo tan claro es de si, con los años, hubiera seguido siendo el Maestro que llegó a ser, o si su individualidad creativa se habría disuelto en Internet. Para un polímata, la Red (de forma no muy diferente a lo que pudo ser la biblioteca de Alejandría, la de París o la del Congreso en USA ahora mismo) es un peligro más traicionero que cualquier droga.

 

noleiuncarajo