Milagro de Navidad

La noche de Navidad, dos moscardas azul-verdosas se pusieron a dar vueltas por mi dormitorio cerca de medianoche, imagino que atraídas por el calor y la luz. Los focos LED son un descubrimiento maravilloso para el Pueblo Alado: una luz increíblemente potente pero que no quema.
La más gorda se puso a acicalarse, y yo -distrayéndome de la lectura- a mirar su cuerpo cubierto de pelitos mientras se limpiaba y las motas de polvo caían al suelo. Pero tenía un enorme pelo enganchado en las alas. Evidentemente era imposible que me dejara acercarme; pero estiré la mano, pincé el pelo y lo retiré sin que se asustara en lo más mínimo. Luego siguió restregándose un rato, y se fue -supongo que a comer algo.
Habrá quien busque milagros en cosas imponentes o más lacrimosas; yo me quedo con esta manifestación de paz y amistad entre dos especies. ¡Felices fiestas!