Un milpiés de tres metros: Arthropleura

Milpiés tropical
Milpiés tropical moderno.

Los llamados milpiés (Diplopoda) son una clase de artrópodos emparentado con los ciempiés de gran éxito. Se diferencian de sus primos en que no pican -generalmente se alimentan de vegetación descompuesta- y son mucho más simpáticos. Esta afirmación profundamente científica es fácil de constatar: ante el aspecto de una escolopendra, que se mueve como un cruce de serpiente y araña, y el movimiento cómico de un yulo o de un bicho bolita, redondo y juguetón, realmente no hay comparación. En las selvas de África he tenido ocasión de observar milpiés de treinta centímetros paseándome por encima y no resultaban en absoluto intimidantes. Además, suelen tener colores bonitos porque así avisan a los depredadores de que son tóxicos. Pero sí, treinta centímetros es un récord para un artrópodo: no suele haber insecto, arácnido o miriápodo que supere esas dimensiones, fundamentalmente por sus sistema respiratorio a través de poros en la piel que no les dejaría absorber suficiente oxígeno si fueran demasiado gordos.

Claro que no siempre ha sido así: hubo un tiempo en que la atmósfera de la Tierra tenía mucho más oxígeno, y también CO2, y la temperatura global era más alta; el planeta estaba cubierto de selvas pantanosas llenas de plantas. Un paraíso para los artrópodos, que alcanzaban proporciones descomunales.

Milpiés-bolita
Un milpiés-bolita.

El hallazgo de los restos fósiles de un ejemplar de Arthropleura, un miriápodo gigante de este tiempo, el período Carbonífero (hace unos 300 millones de años) vuelve a batir un récord de tamaño: el animal (del cual solo queda un segmento de la parte trasera) debió medir unos 2,6 metros de largo por 0,55 de ancho, y su peso rondaría los cincuenta kilos.

El fósil apareció en 2018 en Howick Beach, una playa en Northumberland (Inglaterra). Coincide con la distribución del género Arthropleura, que poblaba las selvas del hemisferio Norte, pero es más antiguo (a principios del Carbonífero: 326 millones de años) y más grande que los otros ejemplares conocidos. Detalle interesante: se supone que el incremento en los niveles de oxígeno globales no ocurriría hasta 25 millones de años más tarde. Entonces, ¿cómo podía tener un tamaño tan grande? Esto podría hacernos replantear parcialmente la hipótesis de la evolución en tamaño de los artrópodos, y su sistema respiratorio, que tampoco tenemos muy claro.

Tamaños comparativos de diferentes especímenes de Arthropleura y un humano.
Tamaños comparativos de diferentes especímenes de Arthropleura y un humano.

Otra cosa curiosa es que por lo visto estos bichos rondaban los arenales costeros (el fósil, empotrado en arenisca, parece ser el resto de una muda que quedó sepultada en la arena). Normalmente se representa artísticamente a este tipo de animales en el suelo de densos bosques, a la manera en que pueblan el ecosistema actual sus parientes modernos. Lo cierto es que hace un par de años se descubrieron los ancestros acuáticos de todos los miriápodos, denominados euticocarcinoides, en rocas de hace 410 millones de años; pero hacia la época de Arthropleura, sin duda ya llevaban mucho tiempo habitando la superficie terrestre.

Si bien toda esta megafauna de bichos -arañas, escorpiones e insectos gigantes como la Meganeura, una especie de libélula de 70 cm. de envergadura- desapareció junto con los enormes bosques hacia el período Pérmico, los milpiés siguen estando muy bien representados en nuestros ecosistemas y son fáciles de encontrar bajo las hojas y el mantillo de los bosques de todo el mundo.

The largest arthropod in Earth history: insights from newly discovered Arthropleura remains (Serpukhovian Stainmore Formation, Northumberland, England), en Journal of the Geological Society