Bunostegos akokanensisA veces los nombres clásicos son injustos: de los animales que llamamos reptiles, pocos son los que reptan. Quita los ofidios y las lagartijas más vagas, y la mayoría levanta su panza del suelo considerablemente; por no hablar de los extintos, como los dinosaurios y algunos arcosaurios bípedos. Lo que ocurre es que la disposición de sus miembros es en muchos casos primitiva: los brazos y piernas salen perpendiculares al cuerpo, y los codos articulan hacia abajo. Un ejemplo de esta postura transversal es este bello fósil de una forma transicional entre los anfibios y reptiles, Seymouria baylorensis del Pérmico inferior:

Seymouria baylorensis

¿Cuándo dimos el paso a tener nuestros codos y rodillas pegados al cuerpo, fémures y húmeros paralelos a la columna vertebral, y sobacos propiamente dichos? Al principio el esqueleto permitía una articulación libre, pero la evolución fue limitando la movilidad a favor de una eficiencia motriz superior. Los primates aún podemos mover los brazos para todos lados, pero un caballo es incapaz de poner las patas en cruz o abrirse de piernas como Van Damme.

Scleromochlus tayloriLos primeros fósiles conocidos con una disposición parasagital corresponden a un reptil avemetatarsaliano (grupo ancestral común de pterosaurios y dinosaurios): Scleromochlus,  del Triásico. Así, aves, mamíferos y dinosaurios compartimos esta disposición con matices. Cocodrilos, anfibios, tortugas, ictiosaurios… no.

Esqueleto de BunostegosPero tal vez estos mecanismos locomotores son más antiguos, o aparecieron más de una vez. Un fósil hallado en Níger en 2003, Bunostegos akokanensis, un pareiasáurido del Pérmico del tamaño de una vaca y probablemente similar modo de vida, tiene las estructuras esqueléticas adecuadas para un andar totalmente erguido. Los pareiasáuridos son arcosaurios primitivos, tanto que se agrupan en la subclase Parareptilia para diferenciarlos de los Eureptilia o “reptiles verdaderos”; viendo sus diseños corporales se ven como criaturas verdaderamente arcaicas.

Bunostega -que vivía en las áridas tierras de Pangea hace 250 millones de años- aunque compartía el aspecto rechoncho de sus congéneres, tenía varios detalles en su esqueleto (fosa glenoidea orientada hacia abajo, codo de movimiento restringido, ulna más larga que el húmero) que indican no solamente sus andares vacunos, sino que no estas estructuras tan avanzadas no eran para nada las primeras: sin duda hay detrás muchas generaciones de fósiles intermedios que aún no hemos descubierto.

The vertebrate fauna of the upper Permian of Niger—IX. The appendicular skeleton of Bunostegos akokanensis (Parareptilia: Pareiasauria) en el Journal of Vertebrate Paleontology