Este mes de mayo se cumplen 75 años del desastre del dirigible LZ129 Hindenburg en su viaje a Nueva Jersey. Esta catástrofe, que representó el final de la era de los zepelines, ha quedado ensombrecida por la de otro gigante del transporte, mucho más costosa en cuanto a vidas humanas. Se me ocurrió pensar «¿En cuántas potencias de molonidad aumentaría el episodio si se combinaran ambas catástrofes?» Con explosiones tipo peli de Michael Bay y robots en lugar de pasaje, para hacerlo menos triste.




