Café

El café me estaba mirando esta mañana.

PostScriptum: Anteayer descubrí en el super una promoción de Saimaza con una taza 90% igual a ésta. Garantizo que no me he copiado (ni remaldita falta que me hace) y seguro que los de Saimaza tampoco. La idea no es nueva, pero el gesto es muy muy similar… a mí me recordaba al personaje de El Grito de Munch. Un grito cafeinado y con pecas.

Hace poco una de esas teorías especulativas en antropología (imposible de demostrar o rebatir) decía que posiblemente nuestra extraordinaria capacidad para encontrar pautas en secuencias aleatorias, y sobre todo para ver rostros -la esfinge de Marte, las caras de Bélmez, Jesús en la tostada, Elvis en el salchichón- provienen de una necesidad: la de distinguir los cráneos pelados de nuestros congéneres tirados en la sabana, que indicarían sitios «chungos» ya sea por falta de recursos o por la presencia de depredadores. Es una posibilidad interesante!