Cambios globales

El ser humano ha hecho bastante daño al ecosistema en estos últimos doscientos años. Personalmente no creo que dependa tanto de la espiritualidad de una cultura como de su volumen: somos demasiados, y la tecnología nos ha permitido imponernos a la naturaleza de una forma demasiado rápida.

Aún así, dudo que estemos destrozando el planeta, al menos de la manera que se suele creer -dejando detrás un planeta muerto y devastado. Lo estamos cambiando, y no somos los únicos: parte de las alteraciones que estamos viendo corresponden a ciclos habituales del planeta. Por ejemplo, la saturación de CO2 atmosférico (provocada por la combustión de madera, carbón y petróleo en nuestra civilización)  podría ocurrir naturalmente en eventos volcánicos de larga duración. Este gas está provocando, además del famoso efecto invernadero, la acidificación progresiva de los océanos: las consecuencias son, por ejemplo, que muchos animales de concha (básicamente carbonato de calcio) tienen problemas para fabricarlas.

Pero hubo un evento a la inversa en el pasado: la alcalinización de las aguas marinas en algún momento hace 550 millones de años, visible en todo el globo y cuya huella se denomina la Gran Disconformidad. ¿Qué provocó esto, y qué consecuencias pudo tener?

PetraLa Disconformidad que puede verse en el Gran Cañón del Colorado es salvaje: hay un salto de registro de casi mil millones de años en los cuales no se formaron rocas, o se erosionaron a la misma velocidad que se formaban. (En la foto se ve la Disconformidad en Petra, Jordania, parte del escudo árabe-nubio: la parte negra son rocas antiguas y lo de encima se supone que formaba parte de un archipiélago en la antigua Gondwana).

En esa época se estima que la Tierra estaba en un estado de glaciación total. Las causas como siempre son múltiples: atmósfera, disposición continental y corrientes marinas… el caso es que -siempre hipotéticamente y basándonos en datos interpretados- una violenta actividad volcánica acabó con la glaciación en sólo diez millones de años. Los volcanes liberaron enormes cantidades de CO2 a la atmósfera, que provocaron lluvias ácidas. La lluvia ácida, al lavar las rocas (en aquellos tiempos la Tierra estaba desnuda) las erosionaba con mayor facilidad al disolver los componentes en forma de dióxido de silice y carbonato de calcio, entre otros.

Toda esa roca disuelta acabó arrastrándose a los mares saturándolos de sustancias químicas, en este caso alcalinas. Sin duda el cambio químico en el agua debe haber representado una grave amenaza para la vida en aquel tiempo, y los organismos tuvieron que aprender a separar los iones calcio, el fosfato y el sílice del agua (igual que hacemos ahora algunos con los filtros de ósmosis) y luego, hacer algo con ellos. ¿Qué se puede hacer con el remanente de calcio? En principio costras y depósitos molestos. Pero con el tiempo, esos depósitos se convirtieron en conchas, blindajes, espinas y huesos.

Precisamente el Cámbrico es el momento en que el registro fósil se llena de animales articulados, mientras hasta ese momento la mayor parte de los organismos eran blandas criaturas que dejaban rastros fantasmagóricos en la piedra. Así pues, lo que pudo haber sido simplemente un evento de extinción masiva acabó representando la segunda gran mejora de la vida terrestre (la primera fue aprender a usar el oxígeno). Moraleja: igual lo estamos haciendo bien… aunque nos extingamos en el intento.