
Fuxianhuia protensa es un bichito antiguo, un artrópodo (fácil de determinar por su exoesqueleto segmentado similar al de una cochinilla o un camarón) de afinidad desconocida; acaso un quelicerado? No lo sabemos, a pesar de tener bastantes especímenes. Los fósiles de este animal proceden de finos esquistos del Cámbrico inferior de Maotianshan (Yunnan, China) y estamos hablando de 520 millones de años. No es muy grande -unos 3 centímetros- y su aspecto es el de un trilobite genérico con cola; se le clasifica como euartrópodo basal, es decir, como el abuelo de todos los artrópodos, incluyendo los trilobites, lo cual lo convierte en una criatura realmente primitiva de arquitectura simple.
Por eso el descubrimiento de un fósil con trazas de órganos internos ha sido sorprendente. El barro fino donde se depositaron los cadáveres es capaz de conservar huellas de tejidos blandos, y en este caso el ejemplar tiene unas manchitas negras indicando lo que debió ser su sistema nervioso. Y un cerebro: porque la estructura tripartita que hay en la cabeza de Fuxianhuia es asombrosamente parecido al cerebro de los cangrejos e insectos actuales.
Esto indica varias cosas: primero, que está claro que en aquellos tiempos la complejidad de los seres vivos era bastante apreciable. Esto se podía inferir por la complejidad de elementos sensoriales que ya se encuentran en esta época; los ojos y la necesidad de una respuesta rápida a lo que ven es la causa de la concentración y crecimiento de los ganglios en la «cabeza». Segundo: que el sistema nervioso -más reducido- de los crustáceos branquiópodos* no indicaba que estén más cerca del «euartrópodo basal» sino que es el resultado de una simplificación evolutiva. Simplemente, no necesitaban tanto cerebro (tampoco es que sea mucho).
Resumen del artículo de Nature.
* pulgas de agua, por ejemplo. Los Sea Monkeys (Artemia salina) también son branquiópodos.



