Bueno!
Ya de vuelta de mis viajes y -mientras ordeno todo con cierta coherencia- empezaré a postear de nuevo cositas, aprovechando el mal tiempo lluvioso y oscuro: que ya no apetece playa, sino sentarse ante un buen fuego a mirar el bailoteo de las llamas con una buena copa de oporto en la mano y un libro en la otra.
Como no tengo chimenea (oporto sí 😛 ) lo que hago es sentarme delante del ordenador, que es el émulo moderno de la chimenea y el libro unidos en uno! Hay que modernizarse. Sin embargo, a veces lo clásico prima: me agencié una libretita de apuntar cosas y en estos viajes me la he llevado, que siempre apunto todo en servilletas y facturas. Hela aquí, porque algunos de los apuntes saldrán de sus páginas para acabar en estas otras más electrónicas. Tiene un tamaño perfecto, como un A5 estrecho, tapas duras y un cierre de imán; el papel es grueso y resistente.
En otros tiempos, cuando los nenes de papá europeos hacían su «viaje exótico» antes de pasar a la vida adulta en sociedad como caballeros, se estilaban mucho los libros de apuntes, curradísimos grabados y acuarelas de temas orientales o clásicos hechos por esta buena gente que se tiraba seis meses o un año en Alejandría, Corfú, el sur de Italia o tal vez la India. Ahora los viajes son más frecuentes y más rápidos, y para apuntes paisajísticos prefiero la buena cámara de fotos: pero la libreta de notas es algo práctico para escribir o copiar cosas que se ven por ahí (o que no pueden verse sólo con los ojos). No todo puede capturarse en una imagen…




Yo para esos menesteres tengo una PDA, en esas cosas me he modernizado. El problema es que luego no acabo apuntando nada, y solo le doy uso en los viajes para escuchar música…
A ver si para el próximo me fuerzo y hago como tu… 🙂
Saludos!
Yo para estos casos adquirí una Moleskine. al final más que para apuntar mis impresiones en los viajes, la utilizo para hacer resúmenes de los libros que leo: Cicerón, Milán Kundera, discursos de Nicolás Salmerón y para tomar apuntes para trabajos que tengo que hacer. También la utilizo para apuntar signaturas de bibliotecas, etc.
Hasta ahora no la he utilizado para apuntar nada personal, aunque a veces me he preguntado el porqué de esta razón. Como bien apuntas, los burgueses del siglo XIX, los viajeros, exploradores, Indy y su padre, tenían cuadernos personales donde guardaban sus trabajos. Los arqueólogos también suelen llevar un cuaderno donde recoger los descubrimientos en sus excavaciones… Picasso también utilizaba un cuadernito de estos, Hemingway mientras corría entre los toros en Pamplona también iría escribiendo algo en un cuaderno de viajes… 🙂
Es cierto que las nuevas tecnologías pueden suplir a estos cuadernos: una cinta, un móvil o una PDA pueden servir de grabadora y anotar las impresiones de viva voz. La cámara de fotos, como apuntáis, puede suplir también las acuarelas y dibujos de siglos anteriores…
Lo de la grabadora lo quise probar (para apuntar mis ideas y luego escribirlas) pero odio mi propia voz. Como pienso en globitos de texto, oír mi tono nasal y pesado me molesta. Y escribir en un PDA está fuera de lugar con la tecnología de esta época; puede que dentro de unos pocos años. Pero también lo tuve en cuenta, no creas.
Me preocupa, como con todas las pijadas que uno compra, el acabar no usándola; pero como pesa poco la llevo encima, en la mochila, bolso de la cámara, etc. y se va llenando… las Moleskine están muy bien, además son blanditas y hay varios formatos.
Pues sí, escribir en una pda es bastante incómodo a día de hoy. a mí tampoco me gusta oír ni voz, pero a veces es mejor el remedio que la enfermedad… xD
La Moleskine en un principio me pareció algo inútil, una esnobada, pero pronto descubrí su utilidad. Son muy versátiles, te sirven para todo; su elástico parece una chorrada, aunque te das cuenta que no lo es en abosluto. En la contraportada tiene una especie de archivadorcito para meter hojas sueltas. Como bien dices, hay de distintos formatos: hojas lisas, a rayas -mis favoritas- y a cuadritos. También las hay de distintos tamaños. La que tengo es tamaño cuartilla… 🙂