La última excursión del verano fue a una serie de embalses interconectados al norte de Málaga, entre Ardales y Álora. Toda la zona es un gran parque natural de hermosos paisajes, pero el punto de referencia es el Desfiladero de los Gaitanes: una impresionante garganta rocosa excavada por el agua con paredes cortadas a pico de más de cien metros de altura.
La geología del lugar es interesante. Gran parte del macizo rocoso consiste en potentes estratos de caliza plegada, con lo cual las superficies horizontales -las capas de suelo convertidas en roca- están verticales, lo que exagera más la impresión vertiginosa del abismo. No hay orillas pedregosas, como en el fondo del Colorado, sino muros de roca lisa. Y en medio de esa caída, como sacado de un decorado de El Señor de los Anillos, está el Caminito del Rey: un pasillo de servicio utilizado por los trabajadores de Sevillana Eléctrica para mantenimiento del Salto del Gaitanejo y del Chorro, dos centrales hidroeléctricas. Consiste en un paso de tablas u obra cementada, colgado directamente de la pared rocosa mediante vigas, estrecho y con un delgado pasamanos.
Se llama así porque al inaugurar el complejo en 1921 Alfonso XIII lo cruzó: pero la falta de uso ha ido deteriorando los materiales y hay partes enteras que están desmoronadas o muy frágiles. Los pasamanos han desaparecido en muchos tramos -como puede verse en este video de YouTube– y el lugar es una peligrosa trampa en la que pican año tras año intrépidos escaladores. Los accidentes mortales que ha habido en los últimos años han obligado a demoler el primer tramo del paso para que la gente no pueda acceder a él, pero siempre hay maneras. Buscando en Internet he encontrado muchas descripciones de los accesos posibles, casi todas desfasadas: la mejor forma de acceder es escalando desde abajo, por lo visto. Quien desee arrostrar los peligros de una caída tan espantosa, deberá evitar agujeros traicioneros, vigas podridas y ganchos de escalada corroídos que se desprenden cuando les cargas peso; por no hablar de los 6.000 euros de multa si te pilla la Guardia Civil. 😯
Al otro lado del desfiladero (esta vista es desde el pueblo de El Chorro) está el embalse del Gaitanejo, que a su vez conduce a la unión de tres embalses: la del Conde de Guadalhorce, Guadalhorce y Guadalteba. Enormes lagos rodeados de pinares que dan pie a innumerables paseos, solo o con amigos como éste que se me unió en una caminata hasta que desaparecí en un túnel de piedra.
El lugar es una maravilla precisamente por la variedad que le da el agua y la intrincada geografía, con alturas donde ronda el buitre y el halcón aprovechando las corrientes de aire caliente. Uno de los sitios donde pude ver estos pájaros fue en el depósito de agua o contraembalse del Tajo de la Encantada (a saber de dónde el topónimo) donde descubrí otra cosa curiosa acerca de los embalses hidroeléctricos.
Picad en la foto para ver el contraembalse, con mi coche a lo lejos…
… y en esta otra para ver la vista del cortado y el embalse del Chorro (al fondo se ve Antequera)
En este mirador hay un cartel explicativo que explica el funcionamiento del embalse. Básicamente dice que el negocio es bombear agua hacia arriba por la noche (con las tarifas nocturnas baratas) y generar electricidad con las turbinas y esa misma agua que baja por el día: una especie de perpetuum mobile con beneficios. ¿Increíble? Señores, esto es España:
Me sorprende el candor con que está explicado el asunto. O tal vez sea que lo he interpretado mal y es un proceso más complejo que realmente genera energía a partir de un salto natural. No lo sé. El sitio es tan bonito que merece una visita más detallada; también sé que las obras para restaurar el Caminito del Rey y hacerlo transitable han sido planeadas para este año (2009) así que sin duda volveré. La nota fea de la excursión fue el aparatoso accidente de mi pobre coche, que se hundió por el medio como si le hubieran dado un golpe de karate en la nariz y ha necesitado varios arreglos. El valiente cochecito hizo casi seiscientos kilómetros desde Loja hasta Ardales y de vuelta a Almería con el capó desfigurado y parte del cableado eléctrico hecho fideos; estos 106 son durísimos. Ya está mejor.







Las vistas son cojonudas, y lo del tío vídeo son redaños, porque ir por ahí sorteando agujeros y pasando por vigas mientras grabas, es de ser un héroe circense cuando menos…
Cuando arreglen eso para el público, puede quedar precioso de ver…